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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 28
    Noviembre
    2011

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    Con el miedo en el cuerpo

    Cualquier observador imparcial habría llegado a la conclusión de que ayer, sobre el césped de Son Moix, contendían los dos peores equipos de Primera. Uno, el Mallorca, tambaleándose nervioso como un flan de huevo, temeroso incluso de sí mismo o, sobre todo, antes que del rival. Otro, el Racing, sin recursos ofensivos e importantes lagunas defensivas impropias de un equipo de Cúper que, manteniendo a Óscar Serrano en el banquillo, por no entrar en otras consideraciones, antepuso la disciplina a la efectividad, un lujo que, en las condiciones de su equipo, resulta más que arriesgado. Sin duda, una concesión a los rivales, dada la bisoñez de su sustituto, el joven Luque, cuya ingenuidad es sólo comparable a la de algunos aspirantes a futbolistas bermellones.

    UN CONTRATIEMPO PELIGROSO resultó la lesión de Castro. El cuádriceps se le encasquilló en un simple cambio de orientación después de 20 minutos poco esperanzadores y la salida de Nsue, inicialmente relegado, demostró el efecto paliativo de su suplencia y le dio, a la vez, una profundidad de la que, en banda izquierda, su equipo había carecido. Por allí llegó el gol psicológico y los mayores peligros, al punto de que los visitantes se vieron obligados a cambiar de lateral en la segunda parte, que terminó con más problemas de los deseados por la parroquia fiel al Iberostar como producto de una de las innumerables pájaras que sufre la zaga y la falta de convicción que, además de otros defectos, se aprecia en el conjunto local.

    EN MEDIO DE TANTAS PEDRADAS Y MELONES no deja de ser un alivio que en las filas del decano del fútbol balear haya un jugador capaz de servir un pase como el que Pereira puso en las botas de Víctor para marcar un segundo gol que sería decisivo. El francés reclama minutos en la sala de prensa, aunque en el campo muestra un egoísmo excesivo y se llena de balón en cuanto atisba media oportunidad de ensayar el tiro desde larga distancia. Pero trabajó en defensa más de lo habitual y apunta detalles cualitativos que echamos de menos en otros.

    MAL SÍNTOMA EL DE ACABAR PIDIENDO LA HORA ante un enemigo tan endeble, cuyo empate evitó Aouate, cantante en Granada, en una de las últimas acciones del lance permitidas por un Mallorca que, en las numerosas faltas cometidas por Pina, pone en evidencia su perturbadora inocencia, no menos patente en un delantero, Tomer Hemed, torpe, lento y exclusivamente habilitado para el lanzamiento de penaltis. La suma de tantas imperfecciones da como resultado la apariencia de un conjunto que no sabe a lo que juega, que no interpreta la partitura que tiene delante o, sencillamente, que carece de más cera que la que arde.

    EL ALIVIO DE LA VICTORIA no nos resarce de las numerosas dudas. Y puesto que mal de muchos no es consuelo ni siquiera de tontos, tampoco nos vale que, relegado el Valencia a cabeza de pelotón, el Barcelona pierda de vista la rueda del Real Madrid a dos semanas del clásico. Los problemas de Guardiola nos pillan demasiado lejos y no sólo en la clasificación. El miedo no nos lo quita nadie porque, rota la dinámica de tantas jornadas sin ganar, tampoco observamos síntomas de recuperación suficientes como para prevenir una temporada, sino plácida, sí ausente de sobresaltos. A estas alturas de la película ya no pedimos espectáculo, ni siquiera buen juego, sino un mínimo de seguridad que garantice conservar con decoro lo poco que se pueda conquistar. Anoche no se vivió el esperpento de Los Cármenes, pero a más de uno se le aperecieron los fantasmas y no estamos para ciertas emociones.

     

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