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El Análisis
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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 03
    Septiembre
    2011

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    Claro, pero demasiado alto

    El periodista no es un juez, aunque no falte quien envidia la toga, ni una opinión constituye una sentencia, como otros a veces pretenden. Podemos, eso sí, aportar datos que ilustren los hechos que contamos o de los que somos testigos circunstancialmente privilegiados.
    Fiel a sus buenas formas, Laudrup no pudo mantener su proverbial frialdad y ante la que se le puede venir encima, en ocasiones por su culpa y otras no, ha decidido curarse en salud. No le vamos a quitar su parte de razón, función que ya hemos dicho que no nos corresponde, pero sí a recordar que a Manzano le dejaron de una tacada sin Güiza, Jonás, Ibagaza y Borja Valero, y de su boca solamente salió aquel "¡qué c....queremos aquí!" y "somos el Mallorca".
    Puede que a quien no ha pasado del Getafe esto de aquí le parezca mucho, pero no lo es.
    Por odiosas que resulten las comparaciones, Gregorio Manzano fue denostado por su carácter, pero avalado por sus resultados. Todo lo contrario que el danés, admirado por su trato y educación, aunque sin cartas con las que defender su currículum de entrenador.

    Está en todo su derecho de expresar su disconformidad con la política deportiva del club e incluso de sentirse engañado no una sino dos veces, como ha dado a entender, pero sus reclamaciones no habrán sido muy bien interpretadas en su propio vestuario, ni por los nuevos jugadores, Tissone y Ogunjimi, que no por desconocidos merecen prejuicios.
    Es verdad que por poco que se tuerza la presente temporada nadie recordará las advertencias de ayer, sin embargo ¿qué pasaría si los recién llegados respondieran con juego y goles a las dudas de quien va a ser su jefe?
    Laudrup no fue ayer coherente, ni consecuente. Decepcionado en enero y defraudado ahora, pudo hacer lo que Cúper: renunciar a su contrato. Claro que como el argentino no hay muchos.

     

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