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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 21
    Marzo
    2014

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    Casi todo vale para ganar

    Jugar bien o mal es un concepto abstracto en cuya definición ni los mismos técnicos profesionales del fútbol se ponen de acuerdo. Si partimos de la base que determina el juego colectivo, aún conscientes de que un partido se puede resolver por una o varias acciones individuales, un mismo equipo puede desarrollar una gran tarea defensiva y desatrosa en ataque o al revés. Así que en general todos caemos en el error de guiarnos por el resultado final, en función del que valoramos mejor al vencedor que al perdedor. La única realidad es que, de una manera o de otra, todos quieren ganar y si para ello es preciso renunciar a lo que algunos llaman espectáculo, ni un solo aficionado seguidor de un equipo pondría la menor objeción a la patada y tente tieso si es que así establecemos el extremo contrario del ‘tiki taka’ o ‘jogo bonito’.

    La pregunta del millón es ¿cuántos conjuntos en el mundo son capaces de llevar a la práctica un fútbol combinativo de toque, ordenado, imbatible y realizador? Muy pocos. Sin nos ceñimos a los campeonatos españoles de Primera y Segunda División, apenas dos y un máximo de cuatro. Por eso, si cerramos más el círculo y nos limitamos al Mallorca, coincidiremos en que debe trabajar con la mirada en el marcador más allá de que cualquier equipo tiene más opciones de que le sea favorable si comete pocos errores. El vaso a la inversa: no pedimos grandes aciertos, sino ningún fallo elocuente

    Si analizamos diez partidos de cada jornada, veremos que la mayoría de ellos se resuelven en jugadas estratégicas o previamente ensayadas y que los goles se marcan más por desajustes defensivos, despistes o faltas de concentración que como producto de acciones elaboradas. Es más fácil destruir que construir, aunque ni eso, a veces, se hace bien.

     

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