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El Análisis
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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 23
    Marzo
    2012

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    Baño de realismo

    Lamento no compartir la euforia de quienes miran la clasificación de mitad para arriba. En términos ciclistas diría que no me preocupa la cabeza del pelotón, sino mantener a raya a quienes vienen por y desde la espalda, dicho sea con todo el doble sentido que cada cual quiera entender.
        La razón de mi conformismo responde a la dificultad que entrañaría afrontar las exigencias económicas que se plantean a partir de ambiciones superiores a las que el club puede asumir, por no hablar de las sociales que tampoco hay que desdeñar.
      Alguien tendría que explicar en algún momento el coste real, y hablo solamente de dinero, de la aventura europea emprendida en tiempos de Antonio Asensio Pizarro, que en paz descanse. La factura contable todavía colea y ocupa un capítulo importante de la historia que desembocó en el concurso de acreedores que está a punto de finalizar si no surgen contratiempos que el mallorquinismo no podría ni debería perdonar.
     
    Meridiana y claramente no se pueden fijar objetivos excesivamente ambiciosos con presupuestos de treinta millones y una masa social de apenas doce mil abonados, que no socios. Y si de muestra sirve un botón, abrochémonos el ojal con el blanquiazul del Deportivo, en Segunda División, o el amarillo del Villarreal, rozando el descenso el mismo año en que ha disputado la Liga de Campeones.
       Un amigo mío suele afirmar con sorna que “lo que no puede ser, no puede ser y, además, es imposible” y el Mallorca, ahora mismo, sólo tiene a su alcance luchar por la permanencia de la que, después de ganar en Gijón, está tan cerca. Objetivo casi cumplido y, de ser así, con nota.
       Tampoco quiero ser tan políticamente incorrecto de negar que a un par de años vista, las circunstancias no puedan cambiar. Es más, deberían hacerlo. Pero para ello no es suficiente con el esfuerzo de unos pocos, sino que es preciso un apoyo social mucho más decidido.

     

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