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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 26
    Julio
    2013

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    Antes de entrar, dejen salir

    Puede que Hutton, o su representante, busquen otra salida. No basta el deseo de un futbolista cuando su generosidad choca de plano contra los intereses de su agente. Un jugador puede acceder a una rebaja en su contrato, pero es difícil que el intermediario esté dispuesto a regalar un solo euro de su comisión. Ignoro si es el caso, pero no me canso de recordar que el profesional acaba muchas veces en manos de sujetos que velan por sus bolsillos y no por los de sus representados. 

     
    Ante el cariz que toma tal operación, el Mallorca ha de usar la imaginación porque si en sus planes figuraba fichar a dos jugadores más, la eventual marcha atrás en el regreso del escocés condiciona la necesidad de buscar otro defensa. 
     
    El problema es que, dadas las circunstancias concursales y presupuestarias del club, no se pueden plantear nuevas operaciones sin cerrar previamente la salida de excedentes. Ahora mismo los defensas Pedro Geromel y Antonio López cargan inconvenientemente la nómina con elevados contratos, inasumibles en la nueva categoría y que, de otro lado, entorpecen la llegada de nuevos refuerzos. 
     
    Nada es fácil en Segunda División. Ni el campeonato, ni el objetivo, ni la gestión. El mercado se aprovecha de la necesidad de quien tiene que vender y explora al límite cualquier opción antes que transigir en las condiciones contractuales forzadas de los clubs. 
     
    Todo eso nos conecta nuevamente con el particular mundillo de los agentes, un virus imposible de erradicar del fútbol profesional con el que no ha podido ni siquiera la propia FIFA que, consciente de la realidad, ha optado por aliarse con el enemigo al que no podía vencer ni controlar. U obtienes su licencia o tampoco juegas en este baratillo. Un pacto que, al contrario del que reza la canción de Joaquín Sabina, no puede decirse en absoluto que sea de caballeros.

     

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