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El Análisis
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Sobre este blog de Deportes

Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 30
    Noviembre
    2012

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    A octavos con mucha pena y nada de gloria

    Si dejara completamente en blanco esta sección reflejaría mejor el mal trago que el Mallorca sirvió en esta Copa rancia e inservible de la que no se puede sacar una sola conclusión que devuelva a los aficionados aquella ilusión generada al principio del campeonato.
       Para empezar, renuncio a entender lo que pretende Caparrós. Entiendo que coloca y mentaliza a sus jugadores para presionar arriba, robar lo más adelante posible y contraatacar rápido. Bueno, pues ni presionan, ni roban, ni contraatacan. Tampoco sé, aunque me lo pregunto, si el técnico se ha empeñado en que Gio fracase. Si es así podría decirlo francamente en lugar de condenarle, en funciones de delantero centro, a correr durante una hora sin tocar el balón o, para hacerlo, tiene que bajar a zonas inocuas desde las que no aporta absolutamente nada.   
        Si el Mallorca, que sólo tiró una vez a portería por mediación de Nsue más allá de los ochenta minutos y lo hizo sin ángulo renunciando a mejores opciones de definición, ha pasado a octavos de final, para desgracia propia y ajena, se debe a la impecable actuación de Aouate y la seriedad de Nunes. El Deportivo, sin nada, fue el único que propuso algo parecido al fútbol y gozó de oportunidades más que suficientes para haber regresado con una victoria.

    Habíamos dicho que lo de anoche tenía que servir para comprobar el estado físico de los lesionados y probar a los menos habituales. Perfecto. Físicamente están bien todos, aunque a Javi Márquez hay que exigirle algo más que desplazar balones al compañero de al lado. Las bandas siguen en su línea, o sea desastrosas. De Marc Fernández conviene ir olvidándose y no sé si Miquel Soler lo agradecerá. Pocos minutos para valorar a Cristeto, que siempre podrá decir que debutó con diecisiete años aunque, como es lógico, aún necesita devorar mucho potaje. Por lo demás, ya digo, es preciso devanarse los sesos para encontrar algo de lo que escribir sobre tan pobre espectáculo. Y me temo que queda alguno más.

     

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