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Un espacio en el que analizar todo lo relacionado con el RCD Mallorca: fichajes, encuentros, jugadores, temas institucionales, etcétera.


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  • 05
    Diciembre
    2011

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    A falta de pan, buenas son tortas

    Mal anda el fútbol español, esta Liga presuntamente llena de estrellas y vacía de equipos, cuando dos de ellos se dan con un canto en los dientes por sumar un solo punto. Si entrando en el segundo tercio del campeonato aún desconocemos la propuesta de Caparrós, la de Bielsa ha sufrido un largo recorrido de trabajo y un aparente cambio de estilo para desembocar en la misma referencia: Llorente. Sin el riojano fajándose con los centrales enemigos, de poco vale la abrumadora posesión de la pelota que el Mallorca cedió al carecer del temple y recursos necesarios para otra función. A los locales se les perdona. A los leones se les debe exigir bastante más por mucho que se permitan el lujo de relegar a Javi Martínez a labores defensivas. Doctores tiene la iglesia y si es catedral, ni pío.

    EN OTRAS CIRCUNSTANCIAS hubiéramos lamentado que el empate visitante se anotara cuando el cronómetro ya había rebasado en treinta segundos la prolongación determinada por el árbitro, tarjetero donde los haya. Pero si el porcentaje de dominio de uno de los contendientes es tan apabullante como el de disponer del balón nada menos que dos tercios enteros del partido, no se puede descender a la anécdota sin contemplarse antes a uno mismo en el espejo y el del Mallorca no devuelve la imagen de Blancanieves. Una vez conseguido lo más difícil, abrir el marcador, volvió a aparecer el nerviosismo, la imprecisión, la dejadez. El cuero quema en las botas de unos futbolistas que lo escupen, incapaces de conservarlo más de quince segundos.


    LAS BANDAS FUERON UN DESASTRE por inexistentes. Pereira no se justificó con un disparo en las postrimerías que puso en apuros a Iraizoz. Siempre superado por su lateral, volvió a sembrar dudas respecto a los minutos que reclama. Nsue, bullidor hace una semana frente al Racing, repitió una de sus lecciones de torpeza hasta ser sustituido. Y si a este conjunto, que tiene tan poco, se automutila las alas, no queda materia a la que confiar la suerte. Durante mucho tiempo, los vascos jugaron contra nueve, aunque el técnico local minimizara riesgos al obligarles a canalizar sus salidas a través de un Amorebieta y un Muniaín que no tuvieron su mejor tarde.

    El ÁRBOL ALEGRE DE LA COPA DAVIS no oculta el bosque del final de temporada de Rafel Nadal. Endulza una campaña plagada de altibajos y la sospecha de un cansancio psíquico que, con su masiva presencia en La Cartuja, la familia en pleno trata de paliar. Rafel proporcionó a España su quinta Ensaladera aún sin jugar a su mejor nivel. Del Potro le borró de la pista en el primer set, pero acabó perdiendo por sus múltiples errores no forzados antes que por los aciertos del mallorquín. No faltó emoción, pero siempre a partir de los sobresaltos del corazón y la pasión por la victoria, no por el espectáculo, ni la brillantez de los contendientes. Este mes de diciembre será bueno para meditar y descansar lo justo antes de la primera cita en Australia.

    Quien no se conforma es porque no quiere. Bien está ganar aunque uno sólo esté regular, porque se supone que si mejora el triunfo será sencillo. Sin embargo tampoco es malo empatar en el caso de que se manifieste claramente inhabilitado para otra cosa. Rafel supo vencer con lo justo, que ayer le resultó suficiente. El Mallorca carece de la fe y la confianza con la que suplir, parcialmente, su falta de calidad. Así que, descartada la derrota, a falta de pan buenas son tortas y si uno no sabe imponerse al contrario, tiene que resignarse a extraer lo poco que da de sí para seguir con vida, la de uno cerca del cielo y la del otro intentando huir del infierno.

     

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