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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Mallorca

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 06
    Marzo
    2011

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    TECNOLOGÍA, SILENCIO Y COCINA


     

     

    Algunas veces estamos tan seguros de las cosas que no prestamos atención a los detalles mínimos. Y eso es lo que me ha pasado a mí, que tras una semana realmente ocupada, donde unía el tiempo de clases a tiempo dedicado a asistir a clases o catas,  tras levantarme día a día a algo más de las seis de la mañana, y creer que todo funcionaba, que  mi ordenador y mi cabeza podían trabajar al mismo tiempo, resulta que por arte de magia, lo llamaré así para no tener que tomar severas medidas contras uno mismo, he perdido el trabajo de toda una semana.

    Me he quedado pansío, desconcertado, con más cara de idiota si se puede. Pero he tomado una decisión, recomenzar, porque lo que se había escrito, se puede volver a escribir, a lo mejor, hasta con más singularidad.

    Y por ello me he tomado la tarde libre, y vamos al cine después de que Bruno venga de trabajar, para ver esa magnífica película, emocionante y musical que es Chico y Rita, donde si la historia de Trueba es todo un homenaje al jazz cubano y a la figura de Bebo Valdés, los dibujos de Mariscal nos transportaban a sus diseños a los años ochenta con sus banquetas de tres patas inseridas en una New York verdadera pero diversa.

    A la salida, con la alegría en el cuerpo de conocer una historia que sabes que ya te acompañará para siempre, hemos ido a comprar la cena. Una amplia variación de moluscos, de gambas y langostinos, para terminar cenando en casa recordando la película y disfrutando de unas almejas con ajos tiernos y habitas baby. La cocina me ha salvado, luego más cine. Marta se ha dormido pronto, y Bruno hacía rato que, con capucha, había iniciado su viaje con Morfeo mientras veía Alta Fidelidad. Mañana reinicio el trabajo. Prestaré más atención.

     

    También de dejado sobre la mesa algunos libros que intentaré sacar tiempo para poder comenzar a leer. Una biografía de Adriá que ha escrito Weber –Lamberidièr, y que publica Aguilar, subtitulado “el mago de elBulli”. Un nuevo caso de Efisio Marini, el forense que creó Giorgio Todde en el 2003 y que publica Siruela, “El extremo de las cosas”, una visión de la condición humana  a veces seca y desolada, como la propia Cerdeña donde se desarrollan sus historias, pero que me atrapó hace un par de veranos y siempre celebro el encontrar nuevos capítulos de la saga. Y como ya es hora de comenzar a preparar el viaje que haremos en junio a mi querida Venecia a ver a mis amigos Anna y Andrea, he recuperado las Venecias de Paul Morand, ese diplomático escritor que dejó este libro casi como unas memorias, y seguro que me sirven de aperitivo para comenzar a soñar en los pocos días que pasaremos en la ciudad que habité durante una buena parte inolvidable de mi vida. Donde como si en un sueño mágico, cierta vez que se había helado la laguna, pudimos ver cerca de Chiggia enormes búfalos corriendo sobre ése hielo, mientras íbamos al puerto de pescadores a tomar una pasta con “fruti di mare”, a comprar una ballena azul, y sentir que la vida era hermosa los domingos, con bufandas de colores y gruesos chaquetones comprados en mercados de segunda mano.

     

    Pero no puedo descuidarme. Aunque la semana se presenta menos completa que la anterior hay que cuidar las clases, y más clases del nuevo curso que estoy dando viernes tarde y sábado mañana, ayer hicimos un bizcocho de avellanas memorable y unas natillas a partir de una pasta Bomba, subimos algo las cantidades de leche y dejamos montar hasta que la consistencia fuese extremadamente  aireada, y dejamos, para gozo de quien estaba cocinando conmigo, la crema sobre el bizcocho. Y el miércoles hay una cata, y… Bueno, parece que lo que habrá que hacer es estar más atento. Mucho más atento si no quiero que nuevamente se produzca un desastre.

     

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