Blog 
De Grastronomía
RSS - Blog de Antonio Jesús  Gras

El autor

Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Mallorca

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


Archivo

  • 12
    Diciembre
    2011

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    PREPARANDO UNA COMIDA EN TIERRAS JUMILLANAS

     

     

     

    Desde que aquél grupo de amigos, que en los tiempos de juventud teníamos como afición el teatro, decidió volver a reunirse, buscamos excusas para volver a vernos.

    Los hay que tienen la suerte de encontrarse muchos viernes celebrando desayunos en el Ritz, nombre elegante para un bar de barrio, cambiado para llamar la atención por lo importante del encuentro de los asistentes.

    Antes de navidad hemos decidido reunirnos, y vienen componentes femeninos del grupo desde Alicante o Valencia. Nuestra cordobesa sigue “relajándose” esta cita, y los demás nos preparamos para una jornada, la tercera, que nos reúne en tierras jumillanas.

    Me he ofrecido voluntario para llevar “marcado” un arroz con sepias, habas y coliflor. La gracia ha estado más en el fondo preparado, donde han intervenido esos animales mitad cigalas mitad prehistoria, que son las Galeras, y que tan gustosos caldos da. También he añadido a ese caldo algunos cangrejos de mar, pero para hacer un caldo con ciertas notas de torrefacción, lo que he hecho ha sido pasar por plancha tanto las cigalas como los cangrejos, y junto una buena colección de morralla, y muchas cáscaras de mejillón y almeja, conseguir un caldo sabroso que moje el cereal. No podía faltar la samarreta como elemento reivindicador de la zona. Ñora, tomate y ajo, como una bandera que anima al caldo para llegar a su expresión más brutal y absoluta.

    Una empanada de merluza y tomate para la llegada. Y una pequeña tarta de té verde y chocolate para el final. Mis amigos no pueden quejarse. Aunque cuando uno cocina para los amigos tienen la sensación de que más que un trabajo es una alargar las conversaciones. Un repasar el tiempo pasado y el por venir. Cosas de quien va transitando la vida sin demasiadas prisas.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook