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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Mallorca

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 24
    Enero
    2012

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    ¿PORQUÉ LOS LOCALES DE MENÚ DEL DÍA SE ESFUERZAN TAN POCO?



     

    Hay muchos empresarios del sector de la Hostelería que creen haber comprendido que los tiempos han cambiado, pero sus conceptos se quedan, muchas veces, más en los estético que en lo ético. Negro en vez de blanco y minimalismo en vez de naturalismo.

    Ofrecer un menú del día debe de ser tan serio como cualquier menú degustación que se precie. Y habla de una profesionalidad que generalmente se hacha de menos.

    Imaginemos que un grupo de amigos, uno de esos grupos que a diario se reúne para festejar desde un cumpleaños, una comida de trabajo, el fin de un curso o cualquier acontecer de la vida diaria, elige un espacio que anuncia menú del día a 10€, que recordemos que son, ni más que menos, que algo más de 1666 de las antiguas pesetas. Y que son informados que habrá, para el día de la reserva, como plato principal Escalopines y Salmón.

    ¿Se pueden sacar los primeros sin estar todos los comensales en la mesa y sin haberlo pedido?, ¿¿Se puede cambiar lo previsto porque, con ingenio, se gana más sirviendo perca que salmón?, ¿Se puede, mientras se come el primer plato, tener el segundo ya servido junto al comensal?, ¿Se puede poner pan duro porque se está sirviendo menú del día?

    El menú del día es una opción y debería ser una opción atractiva, que se estudia con cuidado, y que se cocina con detenimiento para aliviar al cliente de un gasto excesivo, no como si fuera un favor que se le hace de mala manera. No todo lo barato tendría que salir caro. Y querer ganar más de lo que nos corresponde es una mala estrategia. A ese local, por ejemplo, no volverán nunca más esos maltratados clientes. Ser generoso y equilibrado en lo barato puede suponer un ganar buena consideración y desde luego un hablar bien de los locales. En estos tiempos quien no se esfuerce, y el servicio es tan valorado ya como la cocina, irá perdiendo, por muy hermosa que sea la decoración, clientes. Y los tiempos no están, ni han estado, como para perderlos.
     

     

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