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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Mallorca

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 02
    Noviembre
    2011

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    PENSAR LA COCINA

     


     

    Mientras preparo algunos platos para esta noche, en la que vendrán algunos amigos a cenar, pienso en una frase que algunos adolescentes no han comprendido. Cuando me he encontrando viendo como cocinan algunos aprendices a éste oficio, siento la diferencia entre los que se dejan llevar, y los que se cargan de piedras seudo racionales para llevar a cabo su trabajo. La cocina es un sistema técnico, que para poder desarrollarlo hay que olvidar los pensamientos y acercarse a las sensaciones. Curiosamente, en una escena de la película “El último Samurai”, mientras el protagonista está en una lucha de aprendizaje, oye las palabras de un joven de la aldea, que le dicen: “No pienses, déjate llevar”.

    Hay quien cree, erróneamente, que el pensamiento es el que debe de conducirnos en la mayoría de nuestras acciones. La cocina ha de ser asimilada. Una vez asimilada, y antes de cocinar, podemos desarrollar los pensamientos. Ajustar las posibles contrariedades. Para lanzarnos, finalmente, al hecho liberador de cocinar lo que hemos hecho nuestro.

    Los alumnos que ponen en primar plano el pensamiento cuando se ponen ante los fogones, son aquellos que no tienen en su interior la vida de la cocina. “No pensar” no quiere decir, en ningún momento que no se haya pensado, estudiado, aprendido. Pero igual que la bailarina, que el pintor, el gesto, el trazo, deben de estar cargados de libertad.

    Pero hay algo más triste, y es quien busca envilecer las palabras para sentirse sometido. Y esos, los de las piedras, nunca logran volar libremente

     

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