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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Mallorca

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 22
    Enero
    2012

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    MATSU. VITICULTURA SOSTENIBLE



     

    El proyectote que José miguel Arambarri, ingeniero de caminos, y Raúl Acha, enólogo, están llevando a cabo en Toro es un ejemplo de lo que se puede conseguir con una trabajo pausado, consciente y absolutamene respetuoso a la naturaleza.

    Hace un tiempo probé “El Pícaro”, uno de los tres primeros vinos elaborados, el más joven, al que le siguen “El Recio” y “El Viejo”, y una edición limitada, del 2006,  que es la que he podido disfrutar, con placer, tiempo y asombro, donde la hermosa fotografía nos muestra a ese viejo repleto de plenitud y sabiduría, sentado y vestido de negro.

    Bela Adler y Salvador Fresneda son los autores de las fotografías que visten las botellas. Etiquetas elegantes que muestran un vino con gran personalidad.

    Matsu, que en japonés significa “espera”, es toda una llamada de atención hacia lo que estos dos creadores están poniendo en marcha en las tierra de Toro, con uva tinta de toro, envejecimiento de 16 meses, viñedos de muy baja producción, cultivados de manera natural. En concreto ésta edición limitada del 2006.

    El color del vino es ancestral, hermoso picota en su vejez cerrada. Sus aromas nos transportan a terrenos frío, pero muy naturales, donde la fruta roja expresa una madurez equilibrada, que invita a oler y oler el vino, mientras que lo que nos llevamos a la boca nos habla de una carnosidad sorprendente. Vino que no cansa, y que pide más vino. Las delicadas notas de torrefacto que nos queda en la garganta armonizan a la perfección con la carnosidad de lo bebido.

    Una agradabilísima sorpresa que amplía los horizontes, no solo de los vinos de Toro, sino de nuestra mirada por seguir conociendo trabajos bien hechos dentro del mundo del vino. Búsquenlo. La espera vale mucho la pena.
     

     

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