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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Mallorca

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 05
    Marzo
    2012

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    LUCIO DALLA

     

     

    Esta es la gran realidad: la vida continúa. El año que descubrimos a Lucio Dalla nos compramos una camiseta de Benetton en un mercadillo de Padova. Porque siempre será Padova y no Padua. En aquél viaje, después de enamorarme de Daniela mientras el tren cruzaba el norte de Italia, nos hospedamos a orillas del Gran Canal, que cosa, si podíamos pagar una habitación que daba a orillas de aquél río por el que la vida nos daba tanta envidia que Javier y un escribidor se pelearon por tener la ventana cerca del agua. Luego, en la noche, sentados en Rialto, nos descubrieron el Paradisso Perdutto, Fondamenta Della Misericordia 2014. Y el mundo cambió.

    Dalla se ha muerto hoy, jueves noche. El mismo día que hemos inaugurado el Aula, y que venimos de  beber gintoniscs maravillosos. De pasar una velada de las que generan futuro. Y llego a  casa y me entero que Dalla, el Dalla que me ha hecho más italiano durante todos estos años,  se ha muerto en Suiza, en Montreux, curiosamente donde mi Mails  ha dado decenas de conciertos.

    Le agradezco sus canciones tanto como le agradezco los platos que me enseñó Marchessi. Ahora no podré llamar a Anna y preguntarle si ha salido un disco nuevo de Lucio. Todo será pasado. Y me da que pensar. Precisamente,  cuando creíamos que era posible otro futuro.

    Ante la muerte, un miserable como yo, se siente más miserable. Más débil. O tal vez con más esperanzas para seguir oyendo “L´anno che verrá”, o toda mi vida en sus canciones, que a ratos nos confundimos y nos atamos a una voz, con la furia del superhéroe en el último capítulo, de su último libreto. Sin saber que de ahí no salía

    Pero pese a eso,  mi tristeza y mi profundo desaliento mezclado con un pasado italianizante, hoy soy feliz por dos cosas: por haber conocido a Dalla y haberlo cantado en la puerta de tantos restaurantes, y porque insisto en pensar, esta noche, en que  sé que es posible otro mundo.

     

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