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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Mallorca

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 07
    Julio
    2011

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    LAS EMPANADAS TAMBIEN SON PARA EL VERANO


     

     

    Hay muchas preparaciones que admiten variaciones infinitas. Si pensamos en los bocadillos, en las pastas, en las tartas, en las tortillas o en las empanadas, por poner solo algunos ejemplos, nos daremos cuentas que las posibilidades que tenemos, de sencillez hasta complicación. Son como nuestros estados anímicos, volubles y atravesados por el rayo estacional de los días.

    Aprovechando la petición de un trabajo para un aperitivo de gran número de comensales, pensamos en preparar una empanada.  Los problemas que se presentaban eran varios: por una parte cuando he comido empanadas en este tipo de actos prima más el exterior que el relleno, se suele degustar más borde de masa que interior. No aguantan mucho tiempo elaborados, y nosotros contábamos con un día intermedio sin cocina.

    A la hora de realizar la masa podríamos optar por dos soluciones: una la que nos la da el líquido que suelen llevar las conservas de tomate, eso prima una masa sabrosa, pero más rígida, el agua no aporta grasa, esta claro. Por ello mezclamos en cantidades similares manteca de cerdo y aceite de oliva extra. Tintamos la harina con pimentón, salamos el conjunto y el resultado fue una masa que sin ser muy quebradiza nos daría buen resultado en boca algo arenoso.

    Para el relleno convertimos el tomate frito en una veleuté (bechamel hecha a partir de un caldo, en este caso el tomate), a la que adicionamos fuera de fuego algunos huevos frescos, con el fin de que una vez horneada la masa fuera compacta, y tras pasar por unas horas de congelación, con la consiguiente ventaja del corte igualitario, sin bordes y dejando a la vista el relleno, éste no pudiera desgranarse y actuara conjuntamente. Huevo, atún y tomate. Sencillo pero sabroso.

    El resultado de la preparación anterior,  horneado en horno de pan a 180º, ha sido la correcta. Y para su transporte, y posterior ubicación en los platos, una solución eficaz.

    Conocer las posibilidades que nos dan las diversas materias nos permitirá, sin duda, acercarnos firmemente hasta resultados muy adecuados.

     

     

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