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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Mallorca

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 26
    Abril
    2011

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    LAS DUALIDADES DE TOMAS ÉCIJA EN EL ALBERO DE CEUTI

     

     

     

    El Albero en un local ,en la localidad murciana de Ceutí, que tiene un espacio reservado para la barra, con sus mesas y sus banquetas, y un nuevo espacio amplio y muy abierto dedicado a restaurante. Pero además es un lugar que frente a él mismo, en la calle Mallorca, a abierto una tienda Gourmet donde poder comprar alimentos, bebidas, y otros productos gourmets más especiales.

     

    Me da la sensación de que la encrucijada por la que atraviesa Tomás Écija, propietario, ideólogo y cocinero,  le lleva constantemente a este doble juego. Platos bipolares que hablan más de una acomodación en el pasado que una salida hacia el futuro. Vieira con tallarín de sepia. Chipirón con gamba, huevo con setas, Corvina con alcachofa, entrecôte con foie, chocolate vainilla. Platos que navegan entre un ritmo reconocible y un alejamiento de las tradiciones.

     

    El autor ha superado con creces una etapa de afianzamiento, su clientela fiel se lo demuestra,  y estaría bien que este mundo bipolar lo dejara para su parte más popular, la barra, donde el público prefiere respuestas rápidas por parte de la cocina.

     

    No estoy hablando en ningún momento de indicar el camino que debería tomar este avezado cocinero. Pero sí le propondría que haga su modernidad más del territorio, que en su clasicidad incorpore los jugos y las salsas sin miedo, ya que el pan ha vuelto a ser un gran invitado en la mesa, y que ya que presta más atención al mundo vegetal y al mundo marino construyera una carta de vinos donde los espumosos y los blancos tengan la relevancia que merecen en una cocina pretendidamente delicada.

     

    El Albero, como restaurante, merece una respuesta más intensa por parte de su creador, porque dejar al cliente con la sensación de que los platos son un “deja vu” empequeñece el trabajo realizado. ¿Están buenos los platos presentados?, diría que se dejan comer pero no a insistir en ellos. Al producirse en todos esa bipolaridad resulta que hay aciertos que se pierden, porque unas delicadas gambas confitadas en aceite de menta apenas ganan al ser enfrentadas con unos hilos de calabacín faltos de sabor y crocanteza, y desde luego nada que ver con los chipirones rellenos, algo secos y faltos de humedad.

     

    O el ejercicio de colocar una buena carne de Angus, sabrosa, junto a la socorrida pieza de hígado de pato, reseco, falto de sustancia, y aún así acompañado por un ravioli gratinado de setas. Construcción barroca que no enaltece el producto primigenio.

     

     Precios excepcionalmente correctos. El futuro es su gran apuesta. Ahí radicará la claridad y la expansión de su discurso. Reserven mesa en el 868923400.

     

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