Blog 
De Grastronomía
RSS - Blog de Antonio Jesús  Gras

El autor

Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Mallorca

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


Archivo

  • 16
    Junio
    2011

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    EL MERCADO DEL PESCADO: RIALTO


     

     

    Una bandera con el león alado y rabioso, con el lema Rialto no se mueve, me recibe. También hay algunas fotos de Don Enresto Hemingway, encorbatado y chaquetado, libreta en mano, hablando con un vendedor que le muestra una pieza de pescado.

    Los puesto muestran buena variedad, tal vez una variedad que pueda sorprender a la gente del norte, especialmente alemanes, pero que a los habituales de los mercados del sur, y pienso sencillamente en La Boquería, El Mercado Central de Valencia, o hasta nuestro mercado de Verónicas, se nos queda un poco corto.

    El veneciano tiene mucho arte para la ostentación y el engaño, y esos mariscos sin cabeza no invitan a soñar planchas calientes sobre las que descanses cuerpos de sabor desde la cabeza hasta el interior. Nada que decir de esos impresionantes cabrachos sicilianos, enormes. Tal vez las piezas que elegiría para cocinar al horno. Y unos buenos rodaballos para hacer en brasa o plancha. De aperitivo algunas vieiras en Carpaccio.

    Es cierto que es un hermoso espectáculo, como toda Venecia si se sabe vivir con la lentitud y la distancia necesaria, pero hoy se me caía un poco de las manos esas mesas bien puestas, pero con pocas piezas realmente excepcionales. Deben ser que mis ojos se han acostumbrado a ver más, a dejarse sorprender menos por lo ajeno, pero sentirme allí, mientras el tragheto iba y venía, mientras alguna vendedora da recetas de sardinas, mientras un gigantesco pez espada hace las delicias de las cámaras de tanto turista ansioso de imágenes inolvidables para su colección de vivencias vivida a través de la lente de su ojo robatodo.

    La gastronomía veneciana es buena compañera de lo marino, y de todo lo que la laguna da. Hoy, preparándonos más para la cena que para la comida (hay que celebrar cumpleaños), nos hemos dejado llevar por una sabrosísima pasta con galeras, que aquí llaman canoquie. Sencilla, con un fondo donde el tomate apoyaba una generosa sazón de guindillas, y el sabor de ese animal prehistórico, que al morder, dejaba la boca disfrutando.

     

     

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook