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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Mallorca

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 18
    Julio
    2011

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    ÉL CONTEMPLA EL MUNDO, ELLA LE GUISA

     

     

     

    Jules Maigret es un hombre que quiere saber qué se le pasa por la cabeza del culpable

     para poder conocerlo mejor. Su señora, Louise Leonard, que saltó también a la fama gracias a que un tal Robert J. Courtine reuniese en un volumen llamado “Cuaderno de recetas de la señora Maigret” casi todas las preparaciones que a lo largo de 78 novelas y 28 cuentos preparó para su marido, trata, en su hogar, de estabilizar mediante deliciosa cocina casera los agitados días de su marido.

    Si el inspector Maigret ha quedado como uno de los clásicos de la literatura negra, gracias a la sabia y trabajadora mano incansable de Georges Simenon, escritor torrencial y no menos torrencial como amante, la imagen de Louise/Henriette ha transcendido a la historia como alma del “conford food”, o comida hogareña, típicamente francesa.

    Pollo al vino con una gotas de kirsch, caballas al  vino blanco y mostaza, caracoles a la provenzal, pato al Riesling… Platos y platos que aparecen como señales de una cotidianidad que pretende ser plácida, conservadora e inamovible.

    Las novelas de Simenon, dentro de la saga Maigret o fuera de ella, con las obras de un observador educado con la vida. Pueden ser crudas y levantar la alfombra donde a diario la sociedad, entre los años 31 y 79, esconde sus basuras, pero tratadas con una dignidad y justicia pocas veces leídas.

    Recuerdo, cuando la librería Yerba estaba abierta y el bueno, prudente y sabio de Gabriel Batán me ofrecía caminos nuevos hacia el conocimiento, el amor y la pasión que sentía hacia el novelista belga. Debe ser de los pocos seres humanos que se ha leído la ingente bibliografía del señor Simenon, con crímenes por medio o con observaciones atroces.

    Como esto del mundo de la literatura es cíclico y los intereses editoriales siempre nos llevan más hacia las novedades que hacia los fondos, es un buen momento este de detenerse, tomar fuerzas, buscar algunas de las investigaciones del inspector de la pipa y el golpecito en el zapato, leer hasta encontrar alguna receta y regodearse en los dos hechos, literatura negra y gastronomía.

    Maigret dejó escuela, y uno de sus más fieles continuadores de ese método investigativo sería el televisivo Colombo, donde si en uno la mujer es visible y centro de muchas líneas, en el caso del otro, es mero juego referencial. Con investigadores que van teniendo menos cabida en un mundo cada vez más canalla. Elegantes y destartalados a la vez. Rigurosos. Respetuosos. Emplazados en el saber/conocer, más que en el descubrir. Hombres, que como hombres, tienen la capacidad de dudar.

    Serenidad en la comida puesta en la mesa. Comida no de sobresalto, sino de preparación, que al igual que su marido, necesita  de método para llegar victoriosa a su punto final. La grandeza de la culinaria de la señora Maigret radica en ser cotidiana, que para los tiempos que corren, parece algo inusual, extraordinario y difícil de encontrar. Porque muertos los hay todos los días, y para eso tenemos al inspector, que analiza y traza sus estrategias, platos sustanciosos, difícilmente, porque sin dedicación y búsqueda de los productos adecuados nuestra tarea puede quedarse en una nada aburrida y vacía de lisonjas.

     

     

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