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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Mallorca

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 08
    Enero
    2012

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    EL CLUB 31

     

     

     

    ¿Cómo se convierten en hábitos los hechos?. Solamente la repetición, lo sucesivo, es capaz de transformar lo acontecido en algo que podemos dejar inscrito en el calendario, en nuestra agenda cotidiana.

    Algo así ha vuelto a ocurrir éste último 31 de Diciembre. Desde hace algunos años, concretamente seis, esa fecha contenía el desolador recordatorio de la muerte de mi padre: el Doctor. Y no sé muy bien como pero un 31 de hace ya cuatro años me llevaron mis pasos hasta la barra del restaurante de un amigo. Había acabado el servicio de 31 en la mañana. Y ya estaban ultimadas las preparaciones para la cena que solíamos dar en Traperia30. Con ese diálogo monocorde de ir contándole al Doctor los acontecimientos de los últimos sucedidos me encontré en los territorios donde Juanjo, al ver mi rostro serio, descorchó una buena botella de champagne, la dejó a mi lado, y solo al cabo de un rato se acercó y se sentó a mi lado. Fluyó la conversación.

    Nuevamente mis pasos, al año siguiente, me dirigieron, con las tareas hechas, hasta la barra del restaurante de mi amigo. Pero esta vez mi tributo me acompañaba. Y fueron dos botellas con las que celebramos aniversario y despedida de año.

    El tercer año, sin saber muy como, se apuntaron dos nuevos amigos. Las tristezas, en grupo, son menos tristezas.

    Este último año he cambiado el champagne por un Gran Cru Alsaciano, y un sms de Juanjo ha iluminado mi camino junto al brillo de las burbujas del eterno Billecart-Salmón. Estoy empezando a pensar que al Doctor le gustan estas reuniones. Incluso este año el arroz con bogavante lo hubiera aprobado. Y eso que era muy exigente. No como yo, que me conformo con recordarlo sólo cuando necesito consejo. Por eso me encuentro recordándolo con tanta frecuencia, y he transformado el dolor de su  fecha de despedida en una dualidad no exenta de emociones positivas. La vida y la muerte bailando en una copa de burbujas.

     

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