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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Mallorca

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 24
    Agosto
    2011

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    CULTURA SOCARRONA Y COMIBLE

     

     

     

    Dice Pedro Moularne, amigo de nuestro hoy homenajeado Don Álvaro Cunqueiro que “sin vino no hay comida, pero sin cocina no hay salvación, ni en este mundo ni en el otro”.

    Hubo un tiempo en que diversos sabios, que llamaremos Néstor Lujan, Juan Perucho, Xavier Domingo o Alvaro Cunqueiro, pusieron su atención en el mundo de la gastronomía. Aún o estaba de moda, y nuestra España no estaba para demasiadas fiestas gastronómicas. Pero estos visionarios supieron ver en lo popular, y en lo ajeno, sobre todo en el caso de Francia como panacea de un país que siempre a apoyado y se ha sentido tremendamente involucrado con todo lo gastronómico nacional, llamaradas suficientes como para alertarnos y asombrarnos de lo que podíamos tener entre manos.

    A Don Álvaro siempre me lo he figurado con la socarrona sonrisa que los gallegos saben tener. Entre nieblas, caminando sobre piedras mojadas, con el aroma de unos vinos y unos buenos aguardientes sobre su sombra. Con magia. Con mucha magia.

    En “La cocina cristiana de occidente” ofrece alguno de los ejemplos de lo que su escritura gastronómica podía representar. “Y conviene decir que ha sido en la cocina donde el hombre –el civilizado, el que viene desde Platón hasta Proust, para quedar con solo dos P; el que construyó las catedrales, fundó las Universidades, hizo las cruzadas e inventó el soneto- puso más imaginación, mucha más que en el amor, o que en la guerra

    Este pensamiento se repite en ciertos pensadores.  Brillat-Savarin, por citar alguien anterior,  Vázquez Montalbán por citar alguien posterior.

    Escritor en gallego y en castellano que bien podría suponer nuestra avanzada del realismo mágico, que años más tarde tomaron como seña escritores como García Marquez, Juan Rulfo o Isabel Allende, y que su buen compatriota, el gallego Gonzálo Torrente Ballester volvió a dejar en “la saga/fuga de JB”, que con tanto cariño me recomendó insistentemente Soli Noval, en mi atolondrada juventud de vampiro de libros y otros cuerpos.

    Si sus primeras obras, Merlín y familia, las crónicas del Sochantre, o si el viejo Simbad volviese a las islas están cargadas de una ternura infinita, encontramos que cuando sus escritos en prensa se centran en temas gastronómicos se vuelven más socarrones. Cuando habla de esa bebida burbujeante, que tanto me fascina y que me lleva al camino del que nunca debería de salir, dice: “El champán tenía la palidez del sol matinal de mediados de otoño, y las burbujas ascendían desde el fondo de la copa a la velocidad de la Asunción de Nuestra Señora en las pinturas clásicas”

    Los comentarios de Cunqueiro aúnan humor, erudición y una asombrosa capacidad por gozar de lo que se disfruta. Y eso es lo que echamos en falta muchas veces a quien ejerce el comentario gastronómico, que pretende situarse más como corresponsal de hazañas para ser envidiadas, que como el disfrutador de cuchipandas imposibles, únicas e irrepetibles.
    Escribir sobre el placer y sus consecuentes es adentrarse en la cultura de las cosas. En su pasado Radiografiar tiempos que se van, porque lo indeleble del presente es un sorbo.

     

     

     

     

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