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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Mallorca

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 07
    Enero
    2012

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    COCINAR PARA TOMÁS Y ELVIRA

     

     

    Tendría que hacer arqueología de memoria para saber exactamente los años que conozco a Tomás y a Elvira. Hoy me hago esta reflexión porque vienen a comer a casa y su particularidad es que son vegetarianos que han dado al mundo un buen número de hijos. Y tal vez sean una de las parejas más positivas que he conocido. Juntos y separados.

    Pienso el menú de manera relajada. Frente a algunos conceptos que me sugieren algunos de los libros que miro con calma estos días.

    Hay un plato que me apetece elaborar. Se trata de unos nabos que escaldaré, para luego guisarlos sobre una crema de azafrán. Irán acompañados por un elemento amargo, unas olivas negras desecadas, y una capa dulce, una teja con notas de comino y unas piedrecitas de pan embebido en jugo de aceite y cúrcuma.

    Como he visto guisantes estos días los iré a buscar en el mercado y los dejaré, apenas hervidos y crujientes, en una sopa con notas de regaliz y menta.

    También quiero que unas láminas de pan contengan un pimiento al horno y algún trocito de tomate seco. Con su aroma de orégano y albahaca. Necesito un elemento salado y cremoso, tal vez algo de queso azul, que contraste es boca. ¿O tal vez un Comté realmente envejecido?

    No me olvido de las patatas, convertidas en unos ñoquis, apoyados sobre una crema de boniato, mandarina y canela, con una salsa de yema que recoja el aroma de unas setas tipo colmenillas salteadas y húmedas.

    De postre un bizcocho mojado en elementos ácidos que sirva de soporte a una espuma con notas de avellana.

    La cocina vegetariana nos propone juegos donde las especias, las hierbas y las temperaturas deben de dar otras posibilidades que carguen con el peso de los platos. No hay reducción. Hay visión más puntual. Más aperturista. Más fina y delicada. Como los comentarios de Tomás. Como los silencios de Elvira, realmente mágicos.

     

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