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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Mallorca

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 12
    Enero
    2012

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    BUENOS MODALES Y HOSTELERIA

     

     

    Siempre he creído que la educación es la señal tangible que nos habla del estado emocional de los locales que a veces visito. En unos, los menos aunque deberían ser los más, el camarero, sonrisa en boca, recibe al cliente como el maná. El camarero sabe que debe su permanencia en los locales, y la vitalidad de la economía de su zona, o en las zonas turísticas más habituales, gracias a la visita y a la repetición del turismo. Eso lo comprobé con gran cordialidad y alegría en la isla de Tenerife, sobre todas.

    En otros locales, como lo sucedido hace unas mañana en un espectacular local a la hora del aperitivo, el camarero, bueno realmente los camareros, pues fueron hasta tres, ningunearon mi presencia y el de mi acompañante de una manera tan desagradable, soez y chulesca que nos dieron ganas de abandonar el recién inaugurado local.

    Parecían estar diciendo: “aquí vienen ustedes a vernos a nosotros, con nuestras bonitas zapatillas deportivas y nuestro modelito. Y nuestra displicencia y altivez se lo confirmaran, paletos visitantes.

    Es muy generalizado que el servicio en la Comunidad Murciana carezca de esa gentileza que hace que nos ganen el corazón con apenas unos segundos en el local. Pienso que es complejo de inferioridad. Que no se tiene bien asumido que el servicio público es de una grandeza que nos deja huella y hace que hablemos, y recordemos, con placer los lugares visitados.

    Agradecer la visita del cliente es el primer síntoma de inteligencia. Luego vendrá si te gusta la comida, si el local te agrada. Pero esa gratuita hermandad entre camareros y clientes, ente clientes y camareros, hace que de salida nos ganen el corazón. Y esos mastuerzos de rojo y negro del elegante local moderno visitado en día festivo, resultaron tremendamente desagradables.

     

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