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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Mallorca

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 09
    Julio
    2011

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    Brunetti, Venecia y la pasta a la Arrabiata

     

    Ana es lectora de Brunetti, el inspector de policía que desempeña su cargo en la ciudad de la laguna, y que creó hace ya bastantes años la escritora americana Donna León en una amplia colección de novelas, que curiosamente ha impedido que sus obras sean traducidas el italiano. Dona León tiene casa en Cannareggio, uno de los barrios más populares de la ciudad, y como buena mozartiana y melómana, tiene la costumbre de iniciar sus novelas con una cita literaria de alguna de las ópera escritas por el músico de rondó a la turca, amén de financiar de su propio bolsillo una importante orquesta.

    Ana ha pedido, en el restaurante Da Remigio, en la calle dei Greci, un plato de spaghettis a la arrabiata, los que más le gustan al inspector casado con una profesora de literatura de inglés de la universidad de la ciudad. No es una especialidad típica lagunar, pues el tomate, el bacón, y la guindilla, no son parte del espíritu misterioso de la ciudad isla. Aquí se prefieren los bígoli in salsa, el risso en nero, la fritura mista. Venecia, hasta en sus elaboraciones gastronómicas más populares, tiene algo de mezcla, misterio y oscuridad.

    A muchos lectores nos pasa esto, visitamos las ciudades donde e desarrollan las historias que leemos con pasión, y no sólo visitamos tal o cual lugar, sino que además queremos sentir a qué saben los platos que comen nuestros héroes de ficción.

    En esa misma comida, Ana, abogada casada con abogado, también prueba “le sarde en saôr”. El ritual consiste en ir devorando la ficción pero que tiene bases de realidad.

    Parece que de esa forma nos acercamos más a la fantasía, entramos en ella, y podemos conocer algo más del mundo que leemos. De alguna manera queremos ser los que no somos y que

    Brunetti es un tipo tranquilo, que bebe vinos de la zona, es decir, del cercano Friuli, del Collio, o del que se elabora para ser vendido “sfuso”, en garrafa, que últimamente tiene tanto predicamento entre las cantinas importantes de Italia, como para demostrar que no únicamente lo que se encierra en una botella y se etiqueta tiene la categoría de interesante, bueno o merece la pena beber.

    El inspector recorre tabernas, como “Le poste veccie”, junto al mercado del pescado, en ralto, donde se detiene después de su trabajo antes de llegar a casa. Ana se para en la puerta del “baretto” y mira el interior, tratando de descifrar si una de aquellas figuras pudiera ser Brunetti en acto de reposo, oliendo la acidez de los Merlot o los Pinot Grigio, o los Tai, que es como se denomina ahora a los clásicos Tocai, que han tenido que cambiar de denominación ante las exigencias, razonables, de los húngaros, célebres por esa uva, que en los últimos años, y gracias a la colaboración de otras bodegas europeas, francesas o españolas, están consiguiendo que sus uvas den no sólo grandísimos vinos dulces, sino frescos vinos, con potente acidez, que sirvan de aperitivo o de inicio de la comida.

    Brunetti es goloso, como Ana, que ha comprado en una de las muchas pastelerías de la ciudad, una variado de pastas dulces de mantequilla, de diversos colores y formas, que en una bolsa de papel abierta va degustando mientras camina por “Strada nuova”, camino de cierto hotel donde hace algunos años pasó una pequeñas y deliciosas vacaciones, subiendo hasta la terraza y contemplando el espectáculo del gran canal.

    Brunetti no está en ningún sitio, o en todos, porque ese viejo zorro, es el ejemplo de una ciudad curiosa, minuciosa, detallista, que para completarse necesita de mucho tiempo de reflexión.

     

     

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