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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Mallorca

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 26
    Agosto
    2011

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    AFRODITA, EROS Y CULINARIAS

     

     

     

    He de reconocer, no sin cierto rubor, que nunca he sentido atracción por la literatura de Isabel Allende. Pese a ello, un día de aniversario materno, me atrevía regalar “Afrodita”. No suelo regalar libros que no he leído, pero aquél volumen de “cuentos, recetas y otros afrodisíacos” me pareció que podía producir simpatía en mi lectora madre, que con el paso de los años se ha convertido en una voraz lectora y anda pidiéndome volúmenes, no demasiado pesados de tamaño, porque en la cama no le cuesta sujetarlos, pese a haber dado cuenta de algún título de Joyce Carol Oates.

    Miré de otra forma a Isabel Allende cuando, después de la muerte de su hija Paula y pasar unos años de profundo luto y dolor, decidió salir adelante como escritora con éste libro. Quitarse el dolor mediante la cocina, ya sea ejerciéndola, pensándola, degustándola o escribiendo sobre ella es algo que además de conocer bien, hace que me solidarice inmediatamente con quien toma ese caminos. Además en el caso de este libro, donde el fondo amatorio, sexual o erótico es tan evidente e incitante, la solidaridad es aún más compartida.

    El viaje que nos propone la autora es amplio. Parte de los conjuros, donde desde textos tan poco sospechosos como la Biblia hablan de las esencias olorosas y de sus fines: “He perfumado mi cama/ con mirra, áloe y canela./Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana,/hartémonos de  amores” (proverbios 7:17-18). Pasa, animándonos, con la filosofía familiar de su abuelo a decirnos que “la tentación no está en el desnudo, sino en el transparente y el arremangado”.

    Hierbas, especias, incluso un listado de hierbas prohibidas en  el convento de las Hermanas Descalzas de los Pobres, donde la albahaca, la alcaparra, el anís…, es decir, 29 hierbas han sido vetadas en la alimentación de las hermanitas para que no caigan en posibles tentaciones de orgía o placeres solitarios. La especias, las hierbas, ya sabemos, animan no solo los guisos, comidas y preparaciones culinarias, sino que además, y sobretodo, animan a la imaginación del prudente o exacerbado comensal. La imaginación, el arma más potente que tenemos para  llevar nuestras fantasías al mundo de las realidades, aunque luego, siempre suelen quedarse muy desmerecidas. Porque nada hay como soñar, por mucha carne que tengamos delante

    Afrodisíacos de todo tipo y de múltiples culturas, con el siempre único fin de hacer de nuestras prácticas sexuales más inolvidables y placenteras. Llámense genitales de delfín rojo, vulva de oveja o piraña.

    Dice la escritora Anais Nin que “la fuente del poder sexual es la curiosidad, la pasión”. Por ello muchas veces cuando planeamos cenas o comidas con el fin de seducir y tener finales enlazados, resulta más atrayente el camino del misterio con que trazamos nuestros platos, que los reiterativos productos que tienen, supuestamente, infalibles cargas de efectividad. Bien es cierto que cada uno, en su cultura amorosa y culinaria, tratará de hacer más o menos espectacular su puesta en escena. Pero para amar no hay nada como el amos. Aunque libros como este, de lectura que regala una agradable sonrisa en los labios, nos ayuden a ampliar nuestro muestrario de anécdotas y cuentecitos que,  bien dichos al oído de quien quiera oír, siempre ayudan a abrir y traspasar las puertas más misteriosas y cálidas, las que humedecen la memoria del recuerdo.

     

     

     

     

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