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Sobre este blog de Sociedad

Médico, escritor y columnista en el Diario de Mallorca desde hace 15 años. Entre la oncología y las palabras día tras día, aunque consciente de que, hombre de muchos oficios… Si les apetece más información, la encontrarán en: ...


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  • 08
    Febrero
    2014

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    Su mejor ley, la del embudo

    Esa conocida frase de “Lo ancho ‘pa’ ellos y lo angosto ‘pa’ uno”, tiene en los tiempos que corren su mejor paradigma, como podrá apreciarse por cuanto sigue. En consecuencia, a tomar viento aquel relativismo nietzscheano advirtiendo de que no hay hechos sino interpretaciones porque, en el tema que me ocupa, deslumbran las evidencias en sólo una dirección.


    Nos repiten el cuento de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, pero, ¿y ellos? Nos recriminan el no entender que debemos asumir más impuestos, aunque no vendría mal, para afrontarlos, que los gestores empezasen por pagar a muchos lo que se les debe, desde gastos sanitarios cuyo reembolso duerme el sueño de los justos, a un tiempo dilapidado en subsanar sus propios errores y que implican colas de horas cuando no consultas a un asesor fiscal. Si nos hemos equivocado, seremos emplazados a un abono con recargo en cuestión de días, pero, ¿cuál es el plazo para sus obligaciones? Pueden tardar años sin que quepa recurso alguno aunque, de ser usted, le intervendrán la cuenta a no tardar. Y guárdese de pagar en efectivo más de 2.500 euros so pena de pasar a la categoría de presunto delincuente, aunque en paralelo se hayan legalizado las donaciones opacas a los partidos o Bárcenas se pasara el tope por el forro con gran contento de los receptores. Si bien todo puede ser mentira salvo alguna cosa.

    Resulta que, amén de oler la mierda, hay que comérsela, como leí que hacía Santa María de Alacoque con la de los enfermos que atendía. A partir de este año se han telematizado algunas declaraciones (retenciones, IVA anual…), lo cual implica disponer de un móvil, ordenador, cuenta en el banco y tiempo para culminar el proceso. El resultado: ellos ahorrarán en trámites y personal, mientras que el doctrino deberá buscarse la vida o pagar a quien le eche una mano porque, otra vez, no se retrase un solo día o multa al canto. Como podrán advertir, aquí no se trata sólo de economía especulativa sino también coercitiva; desde el desahucio al corte de luz tras el impago de esa factura hinchada por mor de una recaudación basada en abstrusos conceptos que no intente desentrañar por teléfono so pena de perder la mañana. ¿Justicia igual para todos?: ya solamente el Rey se atreve a musitarlo por más que, con el tratamiento dado a la Infanta, a partir de ahora tal vez deba entrecomillar la frasecita. Porque ni los propios jueces lo creen, vaya.


    La bofetada les ha pasado de refilón a ese millón y medio de familias que a punto han estado de verse obligadas a comprar nuevos libros de texto por mor de la LOMCE, aunque ello no significa que, desde ahora, en educación, sanidad o ayudas sociales podamos batir palmas. Así que TIL, aunque ni el profe esté preparado para impartir su materia en inglés ni el alumno para entenderla en ese idioma. Y de los resultados ni hablar. Salvo en Madrid y sólo por presumir de contundencia. Por lo que hace al personal sanitario, nada de horas extraordinarias para acortar las listas de espera, quirúrgicas o siquiera para una exploración diagnóstica, y es que, como se comprueba, hay mejores modos de emplear la pasta. Por eso se priva también de tarjeta sanitaria a los inmigrantes y, con semejantes sacrificios “para cambiar la cosa” (Rajoy, en Valladolid), se dispone de recursos con los que algunos políticos del Consell Insular podrán contar, y seguir utilizando el coche oficial para irse a dormir la siesta al pueblo.
    Se acabó lo de operar por las tardes, repito, y es con la racionalización del gasto como podrá alcanzarse, tras únicamente dos años de dedicación a la política, el “nivel 33”, que es algo así como la panacea: un plus ulterior —al dejar la cosa tras haberla cambiado (otra vez Rajoy)—, para toda la vida, de entre cuatrocientos a ochocientos euros. Por lo demás, el edificio donde vivimos habrá de ser inspeccionado para conseguir el certificado energético, aunque me gustaría saber quién y cuándo se certificó la oportunidad y excelencia del Palma Arena. O del emplazamiento que se eligió para el palacio de congresos y que sin duda podrá ser financiado con aquel “céntimo sanitario” que ni sanitario ni céntimo en singular. De no ser así, lo podrían ir devolviendo esa plétora de caraduras que nos gestionaron el pasado y trufan aún nuestro presente, amparados en el convencimiento de que sólo es la mujer del césar quien ha de ser y parecer honesta, que no el marido (para políticas, otro día les cuento del esposo).

    Quizá no se trate hoy de opiniones imparciales, pero es que, como alguien dijo una vez, sólo hay opiniones imparciales respecto a los asuntos que no interesan, lo cual no es el caso. Y el interés —tal vez fuese más oportuno hablar de asombro— no ha hecho sino aumentar tras la pasada convención nacional de un partido que ha sido, para el señor Arenas, “el de los logros sociales”. Visto lo anterior y lo que me dejo en el tintero, debe sin duda referirse a logros para una sociedad limitada de la que la mayoría hemos sido excluidos: una societas sceleris, diseñada para delinquir.

     

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