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Sobre este blog de Sociedad

Médico, escritor y columnista en el Diario de Mallorca desde hace 15 años. Entre la oncología y las palabras día tras día, aunque consciente de que, hombre de muchos oficios… Si les apetece más información, la encontrarán en: ...


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  • 21
    Diciembre
    2013

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    Publicidad engañosa: una redundancia

    Y en estas fiestas navideñas ni les cuento: la gota que colma el vaso, así que la columna de hoy es puro rebosamiento frente a una manipulación, más allá de coyunturas político-económicas, que se cuela a la menor distracción y nos toma a todos, sin excepción, por carnaza a la que inocular nonadas cuando no flagrantes embustes.


    Tildar de engañosa a la publicidad es un pleonasmo; es reiterar lo sabido porque la exageración, sesgo en los datos o la falta de evidencias, parecen consustanciales a cuanto anuncio nos invade aprovechando pausas e intermedios. Parece que apuestan de antemano por una credulidad que van a conseguir mal que nos pese, por una ignorancia que, como afirmó Innerarity, tendremos que aprender a gestionar, aunque por ahora no se me ocurre mejor gestión que quitar el sonido al receptor en cuanto aparece el perfume con el consabido susurro en francés, o la propaganda del coche que incorpora, como hace una empresa de seguridad, un par de palabras inglesas. “Very sure”, dicen de la protección que intentan colarnos o, para el vehículo, “High technology”, lo que, deben suponer, añade un plus de calidad, de esa seriedad que nos falta, como repiten algunos, a quienes vivimos en el sur de Europa. Y eso si otros no acaban el exordio repitiendo de nuevo su marca, “Garnier”, como si fuera, per se, garantía de excelencia. La misma estupidez que algunos, concluyendo su análisis con un “te lo digo yo”. ¿Y?

    Deducirán que me he entretenido, antes de hacer definitivamente oídos sordos, en anotar algunas prendas mientras esperaba que esos cinco o siete minutos de programa interrumpido me aportasen ejemplos de cuanto digo y justificaran mi total identificación con la esperanza de Josep Ramoneda: “Dios me libre de la comunicación, que de la propaganda ya me libro yo”. No insistiré, por haber tratado el tema en su día, sobre los productos que llaman “medicina alternativa” (como si existiera alguna alternativa razonable a la medicina); sobre esas cremas con hialurónico de eficacia nunca demostrada, la baba de caracol, el Actimel con vitamina B6 “para ayudar a tus defensas, porque hay que estar vitales”, o un Pantene para el cabello con “quince veces más nutrientes”. ¿Más que cuál, y a qué nutrientes están aludiendo? Y escuchar al poco de otro compuesto que nos hará salir 7.243 pelos cada semana. Las afirmaciones peregrinas se extienden por doquier y, por pringosas, pueden incluso contaminar los eslóganes de organizaciones respetables y sin ánimo de lucro. Es el caso de la Asociación Española contra el Cáncer y su “lo nuestro son las personas”, de lamentable parecido con el “luz, gas, personas” con que Endesa pretende vestirse de lagarterana. En su caso, personas para pagar unos recibos que no son de ídem.


    Tampoco los negocios sanitarios tienen empacho en vestirse de altruistas ONG (“además de guapa, te queremos feliz”, asegura una unidad quirúrgica con evidente interés económico —la felicidad que se persigue es la suya—) o mentir para mejorar sus expectativas; sería el caso del hospital que afirma “contar con todas las especialidades”, lo cual es rotundamente falso. Construir patrañas con apariencia de verdad, poner énfasis en lo accesorio y disfrazar lo indemostrable con un aura de certeza científica, está en la base de la publicidad. Así ocurre con Estrella, un limpiador “testado en laboratorios independientes”: ¿cuáles, e independientes de quién? El abrillantador de Finish es “el único recomendado” (obviamente, por quienes lo fabrican), y ORALB “es la marca más usada por los dentistas”, aunque no sepamos a cuántos de ellos se habrá entrevistado. Sin embargo, tal imprecisión no se advierte en otros anuncios, que ofrecen cifras para disipar las dudas. Ya he mencionado el número de cabellos que pueden crecer con una loción, y también se precisa el porcentaje de estrías que elimina otro ungüento: el 50% en 28 días. Sin duda fue testado un mes de febrero, y han preferido, ya que persiguen la máxima precisión, atenerse al calendario en lugar de hablar de un mes cualquiera.


    Cualquiera sería capaz de aportar más ejemplos. “Todo el mundo puede viajar, /vuelos más baratos vas a encontrar”. ¿Todo el mundo? ¡Venga ya! Y, por seguir con desplazamientos, como la que es “la agencia de todos”; al igual que en el caso anterior, de todos los que puedan costearse el importe. Algo parecido al taxi, porque “oblidat del aparcament” oculta que la carrera puede multiplicar el gasto del mismo, con lo que el aparcamiento sería muchas veces, para el usuario, cuestión secundaria.

    Llegados aquí, podrán argüir que se trata de un tema menor por archisabido, y de acuerdo en lo segundo pero, de menor, ni hablar. ¿De dónde creen que han aprendido estrategia los partidos políticos para diseñar sus campañas? Pues ni más ni menos que de los crecepelos y las defensas para estar vitales, de modo que el asunto no es baladí. En los próximos comicios aducirán que, a más de guapos, nos quieren felices. Maduro, el venezolano, ya ha empezado con eso, en sintonía con una clínica.

     

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