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Sobre este blog de Sociedad

Médico, escritor y columnista en el Diario de Mallorca desde hace 15 años. Entre la oncología y las palabras día tras día, aunque consciente de que, hombre de muchos oficios… Si les apetece más información, la encontrarán en: ...


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  • 18
    Mayo
    2013

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    Las Mastectomías de Angela Jolie

    El eco mediático que ha tenido la decisión de Angelina Jolie (A.J.) y los comentarios al respecto, no siempre refrendados por evidencias científicas, pueden contribuir a extender ideas erróneas, fomentar la ansiedad de algunas mujeres, hayan experimentado o no enfermedades mamarias, y favorecer conclusiones sesgadas. Por todo ello, parece aconsejable abordar el tema desde una perspectiva amplia y basada en el conocimiento actual.
    A.J. se sometió a una doble mastectomía (extirpación de ambos pechos) de carácter preventivo, con reconstrucción, por sus antecedentes familiares de cáncer de mama y tras conocer que era portadora de la mutación del gen BRCA1, lo que determina un aumento del riesgo de padecerlo. El cáncer de mama hereditario se cifra en aproximadamente un 5% del total, y en estos casos suelen detectarse mutaciones —sobre todo de BRCA 1 ó 2—, aunque puedan existir otros genes implicados y hoy todavía desconocidos, de forma que, de conocerse cánceres mamarios en la genealogía (habrá que considerar el número de familiares afectos y grado de parentesco, edades de aparición del cáncer de mama u ovario y también en el más joven de ellos…), se hace imperativo el consejo experto y, de considerarse oportuno, el análisis genético. Caso de mutación en BRCA1, el riesgo de padecer cáncer de mama antes de los 70 años se cifra entre el 50 y el 85% (en mujeres sanas, sin mutación, estaría alrededor de un 12%), es decir, entre 5 y 7 veces superior al de la población general, aunque ya sea de un 20% antes de los 40 años, edades en las que, sin mutación, el tumor mamario es excepcional.

    De lo anterior puede deducirse 1) En la mayoría de los cánceres de mama (95%) no se demuestran defectos genéticos. 2) Frente a la sospecha, deberá acudirse a un servicio médico especializado y/o Unidad de Consejo Genético. 3) La indemnidad de los genes BRCA 1 y 2 no permite descartar el carácter hereditario de forma concluyente. 4) La constatación o fundada sospecha, obliga a adoptar medidas distintas a las que se aplican en población de menor riesgo. 5) La decisión, caso de mutación o sospecha de cáncer hereditario, debe individualizarse en atención a las características de cada mujer, toda vez que no existen, hoy por hoy, recomendaciones unívocas.


    A.J. optó por la mastectomía bilateral profiláctica (ignoro si también se extirparon trompas y ovarios); tiene 37 años y seis hijos, tres de ellos biológicos, lo cual dista de ser un apunte menor. Si una mujer, todavía en edad fértil, ha cumplido con sus expectativas de descendencia, alcanzar un consenso sobre la oportunidad de extirpar ambos ovarios, amén de sus pechos, será más sencillo que en el caso de desear todavía uno o más embarazos. La cirugía preventiva antes de la menopausia, en portadoras de mutación, reduce sustancialmente el riesgo de cáncer (hasta en un 95% en el caso de la mama), aunque posponerla hasta que la afectada haya satisfecho sus expectativas vitales, e incluso no efectuarla y optar alternativamente por una estrecha vigilancia, es también una posibilidad a considerar. Desde esta perspectiva puede afirmarse que A.J. adoptó una decisión correcta aunque no era la única posible, ni debería asumirse como de obligado cumplimiento para cualquier mujer con sospecha o evidencia de cáncer de mama hereditario, que deberá evaluar su situación y posibilidades, asesorada por el médico especialista, a fin de contextualizar las medidas oportunas.


    Si la susodicha A.J. hubiese preferido una estrecha supervisión, posponiendo unos años la eventual cirugía e incluso subordinarla a los hallazgos en el futuro, ¿supondría ello un mayor riesgo? Probablemente y, no obstante, éste podría ser asumible con su acuerdo. Si en la población femenina sin riesgo genético conocido se preconiza el screening mamográfico (desde los 45-50 años y anual o bianual, cuestión aún en debate), en su caso habrían sido aconsejables, a más de seguimiento del estado ovárico, exámenes mamarios con Resonancia Magnética y mayor frecuencia para, de existir alteración, que ésta fuese detectada precozmente. En tal caso, una cirugía mamaria conservadora (o la mastectomía doble, si fuera de su elección) y probable ovariectomía, ofrecería también altos porcentajes de curación.

    Que A.J. haya dado pie al debate y propiciado el intercambio de información, brinda también la oportunidad de otras puntualizaciones de interés. Más allá de matizar las indicaciones de una mastectomía profiláctica para mujeres de alto riesgo, convendrá subrayar que, y para la población femenina en su conjunto, las revisiones mamográficas, con la periodicidad adecuada, son la mejor garantía de un diagnóstico precoz y por tanto del tratamiento efectivo con menor mutilación, Sinceramente, y en nuestro medio, me preocupa más esta cuestión, la del diagnóstico precoz, que unas indicaciones terapéuticas bien establecidas. Va siendo hora de que la conselleria de Sanidad informe al respecto. Tal vez en cuanto se aclare esa muerte del inmigrante por tuberculosis.

     

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