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Sobre este blog de Sociedad

Médico, escritor y columnista en el Diario de Mallorca desde hace 15 años. Entre la oncología y las palabras día tras día, aunque consciente de que, hombre de muchos oficios… Si les apetece más información, la encontrarán en: ...


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  • 27
    Octubre
    2013

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    La OPA del OPUS a las APAs

    Como saben, las APAs, AMPAs, AMIPAs o APYMAs, son Asociaciones de Padres de Alumnos (o Padres y Madres, o Madres y Padres, y de ahí los distintos acrónimos para lo mismo), de carácter voluntario y con el fin de colaborar en los temas educativos que conciernen a sus hijos/as. Escribo esto último, os/as, en línea con lo de miembros y miembras, una precisión de género que parece inspirar los titubeos del logo, aunque espero que tanta pejiguera no oscurezca el horizonte de los/las, al extremo de impedir que vean las orejas al lobo.


    Lobo metafórico, claro está, y quizá un algo exagerado, así que me explicaré. Las APAs, o como prefieran llamarlas, colaboran con el Claustro de profesores y pueden jugar un importante papel en las decisiones que se adopten, bien actuando aisladamente, bien a través de confederaciones estatales: CEAPA (Confederación Española de Padres, con carácter aconfesional) o CONCAPA (Confederación Católica Nacional…). Sea como fuere, todos ustedes conocen ese territorio convulso sobre el que se asienta hoy el sistema educativo, ya sea en el marco estatal (Ley LOMCE, del ministro Wert) o autonómico (TIL). La CEAPA ha respaldado la huelga de enseñantes (no así la CONCAPA, por supuesto), y muchas APAs, en nuestras islas, han dado apoyo explícito a una contestación masiva y continuada que ha molestado al Altísimo, y me refiero (aunque no sólo) al PP y su altísimo mandatario señor Bauzá.


    Por ello, desactivar una protesta que perdura se ha convertido en objetivo prioritario. Donde no hay dioses reinan los fantasmas, deben pensar remedando al poeta Novalis, así que los devotos de uno y otro Altísimo, y aludo al Opus Dei, han decidido, por lo que ha llegado a mis oídos de buena fuente, meterse en el fregado. ¿Y por qué el Opus? Sin embargo, y para quien conozca algo sobre la Prelatura, la pregunta sonará a pura retórica. En efecto; aparte de la paronomasia, de la similitud fonética entre APAs y Opus (y tal vez por eso mismo destinadas a encontrarse un día u otro), la Obra, Instituto Secular o como prefieran designarlo, cuenta en sus filas con numerosos políticos de la Derecha. Ahí tienen, por referirme sólo al ámbito estatal y según he leído, a Federico Trillo, Mayor Oreja, Isabel Tocino, Jorge Fernández Díaz o Martínez Pujalte, y eso por no listar a los simpatizantes muy próximos: Ana Mato, Pedro Morenés, Ana Pastor…


    Y de la identificación ideológica a la acción concertada sólo media un paso, máxime cuando el juicio que les merecen muchas de las APAs y su actividad no se contradice, tanto si opinan en su condición de políticos o como seglares tocados por la Gracia. En el primer caso, las APAs son una prolongación ideológica de sindicatos y partidos de izquierda; en el segundo, convendrá cortar su alianza con el Averno, y si las admoniciones no dan resultado, habrá que cambiarles el talante.


    A tal fin (ninguna religión tendrá carácter estatal, reza la Constitución, pero la manipulación sí tendrá ese carácter, como se comprueba a diario), el Opus se infiltraría en dichas Asociaciones, APAs o APYMAs, sacrificio mediante, lo que es siempre grato al Sumo Hacedor. Algunos miembros/as –ignoro si numerarios o meros simpatizantes- trasladarían a sus hijos, desde los colegios privados o concertados, a los públicos, lo que permitiría a sus progenitores con labia y convicciones a prueba de mayorías respondonas, formar parte de los cónclaves. ¿Qué podría resultar de todo ello? Pues facilitar los caminos del Señor, loando por ejemplo el acierto que supone una Religión que compute para la nota media como ciencia (infusa) que es. En cuanto al otro Señor, terrenal, se le devolverá un sueño reparador haciendo, del TIL, vía de perfección.


    De no mediar milagro (los prodigios no suelen vehicularse a través de colectivos mayormente tibios, si no laicos) y llegar a buen término sus propósitos —a saber: los padres en las APAs, y los hijos de unos y otros como aspirantes en la Obra, merced a una artera seducción que cambiará el nombre por el de apostolado—, pronto podríamos ver a estas Asociaciones, APAS o APyMAs, y enfriamiento intelectual mediante, prosternadas frente al Hacedor: el de las alturas y también el del TIL, con lo que se habría logrado lo que se antojaba imposible: detener, con el único concurso de la fe, esta marea de ignorancia y superficialidad que nos inunda calles y conciencias.


    Sin duda, Monseñor Escrivá de Balaguer, su fundador y guía, sonreirá contento desde la santidad y quizá, por su inspiración, se faciliten a la esforzada grey, tras el victorioso desembarco en las escuelas públicas, becas y otras prebendas cuando las aguas vuelvan a su cauce y sus designios (inescrutables o menos, porque el plan podría habérsele ido un poco de las manos) hagan de los colegios calcos de un seminario. Aunque eso sí: en el mejor de los casos, con alumnos capaces de chapurrear eso de “Esta mutación de las APAs, se merece una cup de café con leche”. Todo gracias al Opus y, lo de la cup, será de justicia señalarlo, al denostado TIL.

     

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