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Sobre este blog de Sociedad

Médico, escritor y columnista en el Diario de Mallorca desde hace 15 años. Entre la oncología y las palabras día tras día, aunque consciente de que, hombre de muchos oficios… Si les apetece más información, la encontrarán en: ...


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  • 08
    Junio
    2013

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    Conseller Sansolini: obediencia o conciencia

    Y a veces son incompatibles aunque sean parónimas. Que suenan parecido, vamos. Se lo aclaro porque, tras confundir usted en su día a Juan de Mairena con un filósofo, tengo mis dudas sobre su solidez en lo que hace a cultura humanística. También sobre otras competencias, y la sanitaria me preocupa más por su repercusión social, así que intentaré trasmitirle un par de reflexiones que me gustaría no echase en saco roto aunque, vista su actitud, albergue pocas esperanzas de conseguirlo.


    Ha asumido usted sin rechistar el real decreto de 1 de septiembre, que restringe la asistencia gratuita a los inmigrantes en situación irregular. No ha sido así en algunas comunidades autónomas, pero en su día supuse y manifesté que, tras ser nombrado, aceptaría carros y carretas. Lamento comprobar que acertaba. No obstante, todavía más indecoroso que asumir los despropósitos en abstracto es mirar hacia otro lado cuando tienen lugar. A este respecto, tomaré el desgraciado caso de Alpha Pam, fallecido por tuberculosis, sólo a título de ejemplo. No polemizaré sobre si aportó toda la información cuando acudió a Urgencias, la asistencia fue acorde con su estado clínico o fue citado con posterioridad sin que acudiese. Lo sucedido ya es irremediable, aunque debiera servir de acicate para que se planteara usted si un dispositivo asistencial del que es último responsable, pudiera beneficiarse en el futuro de nuevas instrucciones por su parte. Y si ha saldado usted el caso —cuestión que está aún por ver— con justicia y honestidad.

    Para empezar, un servicio de Urgencias no vale igual para un roto que para un descosido. Quiero decir con ello que ciertos síntomas pueden ser considerados banales por el paciente y, sin embargo, anunciar una grave enfermedad. Una tosecilla no es motivo para requerir atención urgente; ni un bulto indoloro en un pecho, molestias abdominales difusas o algún que otro mareo. Pero pueden ser la consecuencia de un cáncer de pulmón, de mama, pancreático o cerebral, ¿me sigue usted? Limitar la atención gratuita a los servicios de urgencia, facilita que algunas enfermedades graves evolucionen solapadamente y su pronóstico haya cambiado cuando finalmente se diagnostiquen. Bien es cierto que Alpha Pam fue visitado en Can Picafort con anterioridad y, como en otros casos, jugó en su favor (aunque no modificase el desenlace) una ética de muchos profesionales que está por encima de sus dictados, pero le supongo conocedor de que la Atención Primaria está dificultada para los “sin papeles”, y el efecto disuasor se extiende a los servicios de urgencia cuando esos potenciales usuarios saben que, en muchas ocasiones (y no sólo en el hospital de Inca), serán requeridos para firmar un compromiso de pago. Aunque finalmente no se facture la prestación, ¿cree que relativizar la amenaza puede esgrimirse como argumento?
    Lo sucedido con el inmigrante resume una sucesión de calamidades organizativas que su conselleria ha auspiciado, y eso no se arregla del modo que usted ha intentado. Porque no ha asumido su cuota de responsabilidad y se ha limitado a transferirla, dando el asunto por zanjado con el despido del gerente y la apertura de tres expedientes. Total: un varapalo a quienes seguían las instrucciones bendecidas por usted, señor Sansaloni, y es que nadie que conozca el medio hospitalario puede creer que existía un contubernio entre los trabajadores, con el beneplácito de gerencia, para abrumar al enfermo, atenderlo a correprisas y, todo ello, sin expectativa de sobresueldo o promoción, lo que suele ser habitual en los ámbitos que usted frecuenta. Convendría que la atención recibida por el después fallecido fuese evaluada por una comisión que no le deba a usted nada, pues sólo así podría aquilatarse cuánto hay de interesado en ese punto y final con el que quiere salvar el culo. La silla, quiero decir. ¿Por qué no se atiene a lo que dictamine una junta facultativa? Y si le parece parcial, ¡admita usted la investigación parlamentaria, hombre! En cualquiera de los casos, vería qué pronto se aclaran los hechos y se priorizan acciones que eviten parecidos desastres en el futuro.

    Tal vez quiera evitarlo para hurtarse a la evidencia de ciertas deficiencias que ponen en jaque la eficacia de una Sanidad antes excelente. Y seguirá enarbolando la eficiencia, así, en abstracto, porque de concretar, debería caérsele la cara de vergüenza. ¿Contribuyen a la eficiencia esas listas de espera disparadas? ¿O la obligación de costear tratamientos más prolongados a consecuencia de diagnósticos tardíos? Hoy es usted, señor Sansaloni, un problema para la sanidad Balear. Más preocupante si cabe que el bacilo de Koch, y es que la difusión de estos y otros gérmenes depende de las medidas que tenga a bien tomar, y no de que se acuda a Urgencias con más o menos premura. De una normativa diáfana y operativa en vez de restrictiva e intimidatoria.


    Que está usted verde para el cargo lo suponía, pero ética y responsabilidad pueden aflorar con limitada experiencia y a poco que uno se empeñe, lo que no es su caso. Por último, y sin más que añadir por falta de espacio, reciba un cordial saludo.

     

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