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Sobre este blog de Sociedad

Médico, escritor y columnista en el Diario de Mallorca desde hace 15 años. Entre la oncología y las palabras día tras día, aunque consciente de que, hombre de muchos oficios… Si les apetece más información, la encontrarán en: ...


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  • 17
    Marzo
    2013

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    Cáncer: del fallecido Chávez a la Jefatura de Policía

    La palabra cáncer designa un conjunto de enfermedades de causa distinta, diferente evolución y tratamiento específico para cada una de ellas. No es siempre la “larga y terrible enfermedad” con que suele designarse, el porcentaje de curaciones definitivas crece año tras año y debiera hablarse de ellos evitando connotaciones que tienen nada que ver con el estado actual de la cuestión; porque no contribuyen a la deseable educación sanitaria y, por ende, hacen flaco favor a la población, afecta o no, cimentando ideas erróneas y aumentando su ansiedad de forma indiscriminada, arbitraria e innecesaria.

    Viene lo anterior a propósito de unos cánceres que son estos días noticia y cuyo tratamiento informativo, por distintas circunstancias es, cuando menos, sesgado. Me refiero al que acabó con la vida del presidente venezolano, así como a los que se contabilizan en la jefatura superior de policía de Baleares y que se atribuyen, todos ellos, explícita o veladamente, a la presencia de amianto en las tuberías y otros materiales de construcción.
    Respecto a Chávez, nadie conoce, excepto sus allegados y los mandatarios de allá, supongo, el tipo de cáncer, su extensión en el momento del diagnóstico, modo y velocidad de progresión o la causa del fallecimiento. Pero ahora resulta que pudo ser inducido por los enemigos de la revolución bolivariana y ya tenemos un enemigo exterior contra quien unirse. Alrededor de Maduro, claro está. ¡Ni que Chávez hubiese sido manejado como una rata Sprague Dawley, de las que se emplean en investigación! Pueden producirse tumores en animales mediante distintas sustancias e incluso con células malignas humanas, pero ello exige de una previa inmunosupresión, de lo cual no hay evidencia en este caso. Pero da igual, y abundar en la imagen popular del cáncer como envenenamiento, como un castigo al líder y de paso al pueblo venezolano, gozará sin duda de predicamento aunque se contradiga con el conocimiento científico actual. Y producirá réditos electorales el insinuar que cualquiera sabe de qué son capaces los laboratorios americanos, trabajando de tapadillo, para acabar con quienes se les enfrentan. Y es que, según Maduro, el tumor “rompía todas las regularidades de esta enfermedad”. ¿Y qué sabrá él, cuando la variabilidad evolutiva no suele ser la excepción, sino la regla?

    Por lo que hace a los casos detectados en la jefatura de policía, también se echa en falta mayor rigor, siquiera para no crear alarma con base en afirmaciones más que dudosas. Cierto que las fibras de amianto (asbesto), y de preferencia el azul (crocidolita), provocan tras inhalación prolongada determinados tipos de cáncer, pero no algunos de los que se han reseñado. La relación causal está demostrada para el mesotelioma pleural y el cáncer de pulmón, pero un misterioso médico afirma haber contabilizado más de 70 policías fallecidos en los últimos años. Debería hacer gala de mejor formación epidemiológica antes de sugerir asociaciones nunca demostradas.
    Para empezar, ¿setenta entre cuántos? Porque el denominador importa, y no es lo mismo 100 que 10.000. En segundo lugar, y dado que en tumores inducidos por asbesto el tiempo de latencia es muy largo, ¿durante cuánto tiempo y en qué época trabajaron en la jefatura esas personas? Por último, y por no seguir, llama la atención que en ninguna ocasión se mencione el mesotelioma (tumor infrecuente pero relacionado con el amianto en cerca del 90% de casos). Tampoco se reportan cuántos casos de tumor pulmonar y, en cambio, se hace énfasis en los tumores cerebrales (cuatro en ocho meses de 2012), sin relación conocida con esa fibra, como tampoco la tienen otros que se citan. Para el de origen óseo no hay evidencia etiológica alguna, y dos limpiadoras tuvieron cánceres de mama y colon respectivamente, también sin nexo alguno entre causa y efecto hasta donde sabemos.

    ¿Que no lo sabemos todo? Por descontado, pero sí sabemos que la ignorancia crasa es terreno abonado a las falsas creencias, y estas no contribuyen a situar el problema –que puede existir–, en las coordenadas adecuadas. Los materiales que contengan amianto están prohibidos en España desde hace más de diez años, representan un evidente factor de riesgo para algunos cánceres como se ha mencionado y, en consecuencia, no debe emplearse. Pero asunto distinto es tratar a la jefatura de policía como un peligro público. Incluso para los visitantes ocasionales, como se ha señalado. Elimínese el amianto, expónganse los casos habidos con precisión, con la metodología estadística oportuna y todos saldremos ganando: empleados y usuarios rebajarán la aprensión y el resto mejoraremos en aprendizaje y tranquilidad.

    En cuanto al presidente Maduro, es harina de otro costal y no creo que lo esté más allá del apellido. Y, de estar en lo cierto, será una pena para el país.

     

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