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Blog Causas perdidas - Matías Vallés

Matías Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

Sobre este blog de Mallorca

Una cuenta atrás hacia las elecciones más importantes (y previsibles) de la democracia reciente.


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  • 20
    Noviembre
    2011

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    EN EL FUTURO NO TENEMOS GARANTIZADO NI EL VOTO (–7 horas)

    Aceptamos con docilidad que Merkel y Sarkozy derriben a primeros ministros en Italia y Grecia, porque los autores de la demolición son al fin y al cabo gobernantes democráticos, sometidos a escrutinio. Demos una vuelta de tuerca a la anómala situación. ¿Qué sucederá cuando sea China, la ubre financiera global, quien ordene a países europeos como España que no pierdan el tiempo votando, porque urge nombrar un Gobierno técnico a base de contables, militares y meteorólogos? En el futuro no tenemos garantizado ni el voto, la democracia es un sistema para ricos y el vaciamiento de las clases medias en un pozo de desigualdad amenaza sus cimientos. 

    Agotados los tópicos económicos en el párrafo anterior, sorprende que los periódicos y radios de cualquier entonación –excluyo la televisión, género basura– hayan coincidido en dictaminar que la campaña ha sido anodina, en centenares de artículos igualmente anodinos y que a menudo parecían escritos antes de que se iniciara la caravana electoral. Una vez emitido el veredicto de la grisura, consagran decenas de páginas y de horas al enfrentamiento, incluso en la jornada de reflexión, ésta sí anodina. Curiosa contradicción empresarial y editorial, porque la monotonía del duelo entre PP y PSOE se había decantado hace meses.
    A ras de urna, consolaremos a los medios. No se han equivocado en su programación, tan sólo en un diagnóstico prepotente –basado en que los otros siempre son aburridos– que además pretende un guiño a los Indignados, no exentos de comportamientos anodinos en su rebeldía. El tedioso espectáculo con artistas mediocres moviliza hoy físicamente a más de 25 millones de personas, por lo que cabrá asignarle alguna calidad emocional, salvo para quienes consideran que la selección de fútbol también es anodina, porque están absortos en el milagro de la velocidad de los neutrinos.
    En realidad, se ha librado una campaña intensa y excitante, agónica para dos gladiadores ante su última oportunidad y para un país al borde del abismo, pero por el lado en el que ha desaparecido el suelo. La faceta cómica del enfrentamiento –”hay que pencar con lo que hay”– tampoco ha defraudado. Los actores han estado a menudo por encima de sus escoliastas, empezando por esta sección. Y si pertenece usted al club de los anodinos que insisten en votar, aproveche hoy, porque en la próxima cita no tendrá que pedir permiso para utilizar las urnas a Merkel, sino a Pekín, el único ente más abstracto que los mercados.
     

     

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