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Blog Causas perdidas - Matías Vallés

Matías Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

Sobre este blog de Mallorca

Una cuenta atrás hacia las elecciones más importantes (y previsibles) de la democracia reciente.


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  • 03
    Noviembre
    2011

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    EL PARTIDO DE LOS PARADOS (-410 horas)

    No permita que nadie le presuma de conocer los vericuetos de flujo de votos, aunque Angela Murillo, magistrada de la Audiencia Nacional, volcó electores hacia Amaiur al dedicar un “cabrones” tan extemporáneo como estéril a los etarras. Sin embargo, el día en que un país sediento de clientes suprime 134.000 consumidores –que los antiguos insisten en llamar “parados”– nos sumerge en dos consideraciones. Primo: El PP no necesita hacer campaña, una inhibición muy peligrosa para los ciudadanos con o sin empleo. Secundo: Si los cuatro millones muy largos de desempleados unieran sus intereses, contra el desinterés que su drama  suscita en el bipartidismo único español, el PD (Partido de los Desempleados)  o PxC (Partido de los exConsumidores) cambiaría el destino de la democracia.
    Con medio centenar de diputados, el PD no sólo se erigiría en la tercera fuerza política. Además, quebraría para siempre la hegemonía PP/PSOE y decidiría el color del Gobierno. De entrada, los parlamentarios del PD abandonarían la condición de parados. A partir de aquí, se despojaría de este lastre inconstitucional a los millones de desempleados.  El PD es la única solución al paro, incompatible con el sistema para clases acomodadas que llamamos democracia. ¿Por qué no se impone? Porque, como concluyó Lakoff en No pienses en un elefante y leyó con perverso aprovechamiento el PSOE, no votamos de acuerdo con nuestros intereses, sino en sintonía con nuestras ideas. La urna es el último refugio de los idealistas.   
    Mientras cuaja el Partido de los Desempleados, el número de parados equivale a la suma de los votos ganados por el PP y perdidos por el PSOE desde el paseo triunfal de Zapatero en 2008. O bien, el incremento del desempleo coincide con los votos que Rubalcaba desea recuperar, pese a que reactivar a un votante es mucho más difícil que reactivarlo. Y como toda torsión de la lógica es admisible en campaña, cabe concluir que el paro se desboca ante la confirmación de que el PP llega al poder.
     

     

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