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Blog Brújula ambiental - Lluís Amengual

Lluís Amengual

Redactor de medio ambiente de Diario de Mallorca

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Medio ambiente es más que plantas y animales. Medio ambiente es más que una moda. Es geología, tecnología, es océanos, mares y ciencia . Medio ambiente es comprender lo que nos rodea.


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  • 05
    Abril
    2012

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    Anatomía geológica (y II)

    La semana pasada, desde estas mismas páginas, explicamos en qué consistía el proyecto DORIS, una iniciativa pionera a nivel europeo para analizar los pequeños movimientos registrados en la Serra de Tramuntana. Un proyecto que tiene como “objetivo fundamental la aplicación de nuevas tecnologías aeroespaciales en la detección de las zonas más sensibles a los movimientos de ladera”, explica Rosa María Mateos, directora de la Unidad del Instituto Geológico y Minero de España en Balears.

    Estos movimientos se pueden monitorizar gracias a las técnicas de interferometría radar. Y es que a partir del año 2000, se han desarrollado ampliamente las nuevas técnicas de interferometría diferencial avanzada (DInSAR), que permiten medir con gran precisión la deformación de la superficie del terreno. Estas técnicas se fundamentan en el análisis conjunto de un gran número de imágenes radar de alta resolución (SAR) obtenidas mediante diferentes satélites, que permite conocer cómo evoluciona la deformación del terreno a lo largo de un periodo de tiempo determinado. La ventaja de esta novedosa técnica es que permite medir deformaciones muy lentas (varios mm/año), imperceptibles para el ojo humano, y en una amplia zona de estudio, algo inabarcable en los tradicionales trabajos de campo.

    “Para un geólogo disponer de estas nuevas técnicas sería similar a que un cirujano pasase de operar con un serrucho a hacerlo con láser. No obstante, el conocimiento de la anatomía del terreno sigue siendo fundamental y estas técnicas no dejan de ser una herramienta de última generación”, explica Mateos

    En el momento actual se ha realizado ya el tratamiento de miles de imágenes obtenidas con el satélite japonés ALOS, en el periodo comprendido entre 2006-2010, cubriendo toda la isla de Mallorca. El mapa de deformaciones del terreno de la isla muestra una visión general de gran estabilidad, reflejando lo esperado: es en la Serra de Tramuntana donde se detectan las mayores tasas de deformación, ya que es la zona más activa de la isla, donde tienen lugar todos los procesos geológicos derivados de la erosión de esta cadena montañosa. Curiosamente, la mitad suroccidental de la Serra, desde Calvià a Sóller, presenta mayor concentración de puntos inestables, ello es debido a la mayor presencia de afloramientos de materiales blandos, como las arcillas, que tienden a deslizarse con mayor facilidad, como ocurrió en la carretera Ma-10 en marzo de 2010, cuando un deslizamiento en este tipo de terreno mantuvo cortada la carretera durante más de tres meses.

    “Ahora viene el trabajo duro para los geólogos y es validar toda la información obtenida por el satélite en el campo, determinar el verdadero origen de las deformaciones: movimientos de ladera, hundimientos del terreno, erosión etc. e incorporar todos los datos en un mapa de susceptibilidad que refleje la realidad más objetiva”, detalla Rosa María Mateos.

    Los primeros resultados de este análisis de susceptibilidad ponen de manifiesto que un 38% de la superficie de la Serra presenta riesgo a sufrir desprendimientos rocosos o deslizamientos del terreno, especialmente las probabilidades se incrementan en la franja costera y la línea de cumbres, así como en numerosas zonas escarpadas de la cordillera. 

    El objetivo final de DORIS es poner a disposición de la sociedad balear toda una serie de mapas que zonifiquen con gran detalle la sierra mallorquina frente a este tipo de peligros. Está ampliamente demostrado que apostar por políticas de predicción y prevención frente a los riesgos naturales, es mucho menos costoso para la sociedad y la mejor manera de garantizar su seguridad.

    “Aunque el hombre no pueda luchar contra el desencadenamiento de las fuerzas de la naturaleza si puede crear instrumentos de prevención y reducir la exposición al riesgo de la población. Está en nuestra mano también favorecer el conocimiento de estos procesos naturales. Sensibilizar a la población y a los encargados de adoptar decisiones frente a las amenazas y riesgos a los que estamos expuestos, conocer nuestro entorno y nuestro medio físico, desde todos los puntos de vista”, concluye.

    Escrito en colaboración con Rosa María Mateos

     

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