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Blog Brújula ambiental - Lluís Amengual

Lluís Amengual

Redactor de medio ambiente de Diario de Mallorca

Sobre este blog de Mallorca

Medio ambiente es más que plantas y animales. Medio ambiente es más que una moda. Es geología, tecnología, es océanos, mares y ciencia . Medio ambiente es comprender lo que nos rodea.


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  • 04
    Abril
    2012

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    5 millones de litros

    El mar es una fuente inagotable de recursos. Ya sea la pesca que alimenta a millones de personas, el agua que abastece a las desalinizadoras como las nuevas especies que se descubren casi a diario. Esta misma semana se han hecho públicas las conclusiones de un estudio centrado en las especies abisales que se desarrollan en los alrededores de los conductos termanes de la Antártida. Aunque sea por puro egocentrismo, es imprescindible preservar estas especies porque quién sabe, algunas nos podrían dar la respuesta a enfermedades que a día de hoy son letales como el cáncer o crónicas como el SIDA.

    Otra de las aplicaciones es el agua que con un tratamiento previo, se utiliza en grandes volúmenes como en las piscifactorías o, por ejemplo, en Palma Aquarium. Por ello, ¿de dónde proceden los más de 5 millones de litros de agua que inundan los distintos tanques de Palma Aquarium que albergan a más de 8.000 ejemplares de 700 especies diferentes?

    Pues bien, el agua se extrae del subsuelo del acuario a través de diferentes pozos de captación que están ubicados a 50 metros del mar. Este agua salobre entra, a partir de este momento, en un sistema de filtrado. Un sistema sofisticado y complejo de tratamiento que garantiza que la calidad del agua resultante se adapte a las necesidades de los distintos animales que habitan en los tanques. Este sistema también permite eliminar el agua ya utilizada, eliminando no solamente los compuestos químicos y físicos que contiene sino también cualquier especie que procedente de los tanques se vertiera al mar, con el consiguiente riesgo para la fauna y flora autóctonas.

    Pero vayamos por partes. De acuerdo con el biólogo y director del Departamento de Educación de Palma Aquarium, Pep Riera, la primera fase consiste en la extracción del agua a través de 3 pozos exteriores que la bombean desde una distancia de 30 metros de profundidad. Posteriormente el agua se somete a un proceso de desgasificación para extraer todo el dióxido de carbono (CO2) que contiene, “puesto que a esa profundidad el agua carece de oxígeno”, explica Riera. Acto seguido se coloca en un tanque de aireación donde el agua se oxigena a fin que sea un medio apto para la vida y que los animales puedan vivir. “En esta fase se producen burbujas de aire que hay que eliminar por lo que se vuelve a desgasificar y de ahí el agua se introduce en una batería equipada con 18 filtros de microcristales cuya función es retirar los metales pesados que pueda contener y que son nocivos para los peces, pero, sobre todo, para los corales”, prosigue Riera. Una vez ejecutada esta acción, el agua filtrada que se encuentra a una temperatura media de 19ºC es conducida, mediante bombas, a un gran tanque desde dónde se distribuye a los distintos acuarios. Una parte se canaliza hacia los que forman el llamado Viejo Mundo, en los que viven especies del Mediterráneo; otra hacia el Gran Azul un tanque con 8,50 metros de profundidad; otra a los jardines y una cuarta, que es previamente calentada hasta alcanzar los 23ºC o 24ºC, hacia los que integran el denominado Mundo Tropical.

    “Por lo general bombeamos más o menos unos 150 metros cúbicos de agua por hora, entrando la misma cantidad de agua que la que es devuelta al mar”, desgrana Pep Riera. Sin embargo, el sistema no acaba ahí. Éste cuenta con un emisario que evacua los sobrantes del agua fría de todos los acuarios hacia el mar, excepto los del Mundo Tropical, que son sometidos a un tratamiento especial para evitar que haya especies de los tanques y que son alóctonas al Mediterráneo, puedan ser enviadas por error al mar provocando una invasión no deseada en el ecosistema de las aguas de Balears.

    Para ello, el agua de los acuarios tropicales pasa por un sistema de desinfección denominado Atlantium y que consiste en eliminar cualquier forma de vida a nivel celular, espora o partícula y que pueda invadir el medio exterior. Para ello utiliza rayos ultravioleta. Este proceso de limpieza se refuerza con un pequeño aporte de cloro diluido que acaba de desinfectar totalmente el agua sobrante. Según Riera, “A este respecto cabe destacar que el agua que devolvemos al mar está más limpia que la que extraemos, puesto que está exenta de amoniaco, nitrógeno y de materia orgánica”.

     Un completo ciclo que obtiene y devuelve más de 5 millones de litro de agua salada, y siendo capaz con ello de dar vida a la fauna y a la flora de los fondos marinos. Y es que una vez más el agua es el principio, y el fin, de todas las cosas.

     

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