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APÓCRIFOS CARPETOVETÓNICOS
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Francisco J Caparrós

DIPLOMADO EN EDUCACIÓN SOCIAL, EXPERTO UNIVERSITARIO EN AUTOCONOCIMIENTO, EMOCIONES Y DIÁLOGO, Y MIEMBRO DEL MOVIMIENTO SOCIOEDUCATIVO ELAUVO.

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  • 10
    Marzo
    2013

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    Patente de corso ecológica

     

    Nadie puede asegurar la supervivencia de la especie humana en este planeta, es más, lo más probable es que transcurrido un tiempo más o menos largo no quede de nosotros más que los desechos con que lo estamos contaminando. Tenemos tantas posibilidades de desaparecer de la faz de la tierra como las tuvieron en su día los dinosaurios, si no más, pues nosotros, a diferencia de ellos, hemos puesto y seguimos poniendo conscientemente de nuestra parte para que eso suceda.

    Tras saturar el planeta con nuestra basura, tanta que costará años de dedicación volverlo a dejar mínimamente presentable, me pregunto cuándo nos tomaremos en serio esa necesidad. Es mucho trabajo, lo sé, y a nadie puede escapársele, pero si queremos seguir ocupándolo tarde o temprano tendremos que hacerlo. Sobre todo, si en algo nos preocupa qué llegarán a decir de nosotros los que nos sucedan. Nunca nos paramos a pensarlo, y solemos hacer nuestra la sentencia de que dentro de cien años todos calvos, para justificar una cierta aquiescencia con las infracciones y delitos hacia el medio ambiente porque, en el fondo, contaminadores lo hemos sido todos en alguna u otra ocasión.

    Adagios perversos al estilo de quien contamina paga, pueden inducir al error de hacernos creer que el fin explica un comportamiento ciertamente reprobable y nada solidario con el planeta. El mero hecho de poder permitírnoslo no lo justifica todo, porque entonces se corre el riesgo de que alcance a producirse aquel agravio comparativo en el que la igualdad acaba debatiéndose entre los que pueden y los que no; y eso, digámoslo con todas las palabras, no es ni ética ni moralmente correcto.

     

    Francisco J. Caparrós

     

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