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APÓCRIFOS CARPETOVETÓNICOS
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Blog APÓCRIFOS CARPETOVETÓNICOS - Francisco J Caparrós

Francisco J Caparrós

DIPLOMADO EN EDUCACIÓN SOCIAL, EXPERTO UNIVERSITARIO EN AUTOCONOCIMIENTO, EMOCIONES Y DIÁLOGO, Y MIEMBRO DEL MOVIMIENTO SOCIOEDUCATIVO ELAUVO.

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  • 12
    Agosto
    2012

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    Gregarismos y otras conductas atávicas

     

    Hay que tener valor, lo reconozco, para llevar a cabo todas las reformas que nos exigen nuestros socios de la unión monetaria. Personalmente, admito que yo no lo tendría. Es más, la sola idea de escatimarle a nadie la atención médica o las clases de refuerzo escolar, por mucha prima de riesgo que se nos venga encima, me aterroriza sobremanera. Eso es lo mismo que condenar a esa persona, cuando menos, a bregar sola con la enfermedad o a impedir que crezca en igualdad de condiciones que el resto de la ciudadanía, respectivamente.
    Ni por todo el dinero del mundo estaría dispuesto a tomar una medida así, a bote pronto tan atrevida para quien la emprende como injusta para el que la va a padecer. Pero nuestros gobernantes, que de seguro ya han valorado con rigor estadístico cualquier posibilidad, por remota que esta sea, de que la ciudadanía pudiese rechazar los delirantes efectos de sus políticas, tienen muy claro que éstas se acabarán aceptando como se ha hecho siempre: a regañadientes, pero sin el menor atisbo de insumisión que arranque un suspiro de alivio a quienes nos sucederán, con la perspectiva nada halagüeña que les aguarda.
    Sólo los jóvenes, y siempre a tenor de los resultados obtenidos por las últimas encuestas, sienten la necesidad de rebelarse contra unas reglas redactadas al dictado de los mercados. El movimiento de los indignados, nacido de aquellos polvos, tiene de pelear, además, contra los que no están gravitando en su órbita ni desean hacerlo. Eso nos conduce a preguntarnos si de lo que hablamos realmente es de coraje, o de una preocupante falta de empatía que deja en entredicho cualquier atisbo de sensibilidad en los políticos que nos gobiernan.

    Francisco J. Caparrós

     

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