Blog 
APÓCRIFOS CARPETOVETÓNICOS
RSS - Blog de Francisco J Caparrós

El autor

Blog APÓCRIFOS CARPETOVETÓNICOS - Francisco J Caparrós

Francisco J Caparrós

DIPLOMADO EN EDUCACIÓN SOCIAL, EXPERTO UNIVERSITARIO EN AUTOCONOCIMIENTO, EMOCIONES Y DIÁLOGO, Y MIEMBRO DEL MOVIMIENTO SOCIOEDUCATIVO ELAUVO.

Sobre este blog de Deportes

ARTÍCULOS DE OPINIÓN


Archivo

  • 08
    Diciembre
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Elogio de la enemistad

     

     

    Al igual que a los amigos, a los enemigos también se les elige, si no más. Y es que no todo el mundo vale para ocupar ese lugar de privilegio en el devenir de la vida de uno. De ahí que, a éstos, no se les ha de elegir por su marrullería sino por su inteligencia. Si tenemos que sacar algo en claro de la experiencia, que al menos sea positivo para nosotros, pues de otra manera no tiene sentido procurárselo con todo lo que de virulento puede sin duda acarrearnos. Tal vez lo más sensato sea no tenerlos, sobre todo si son más listos que uno mismo. Al refranero me remito: si no puedes con tu enemigo, únete a él.
    Pocos son los enemigos que están dispuestos a ceder el protagonismo que nuestra obcecación les otorgó un aciago día que preferimos no recordar, pero que no logramos quitarnos de la cabeza. A todos nos gusta jugar con ventaja, y a nuestro enemigo todavía más si cabe. Si no es así, que si por el contrario adviertes tan escaso interés malsano por tu persona, no vale la pena continuar cultivándola.
    Dudo mucho que de las experiencias negativas se aprenda más bien poco, pero si es así de las positivas todavía menos, sobre todo cuando el damnificado no aplica el mínimo interés en ello. Por eso, el mejor enemigo, el que merece serlo quiero decir, es aquel a quien no le importa desplegar toda su artillería, el que se involucra al cien por cien en hacernos la vida mínimamente interesante. Para eso, hay que saber y querer demostrarnos y demostrarle que nuestra vocación es afín a la suya porque, estadísticamente hablando, las medias tintas no conducen a nada más que a la vacuidad.
    Contar con enemigos es signo de grandeza para muchos, y tal vez sea efectivamente así. Algunos, no acaban de acostumbrarse a vivir sin ellos, ni lo estarán a este paso. Pero gestionarlos requiere tiempo, un tiempo precioso que podrían dedicar a sus amigos –si los tienen- o a ellos mismos, que buena falta les hace.

    Francisco J. Caparrós

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook