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APÓCRIFOS CARPETOVETÓNICOS
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Francisco J Caparrós

DIPLOMADO EN EDUCACIÓN SOCIAL, EXPERTO UNIVERSITARIO EN AUTOCONOCIMIENTO, EMOCIONES Y DIÁLOGO, Y MIEMBRO DEL MOVIMIENTO SOCIOEDUCATIVO ELAUVO.

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  • 17
    Julio
    2012

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    El fracaso de la inteligencia

     

    Con 55 años, los mismos que tenía la que fue presidenta del Consell Insular de Mallorca durante más de una década, María Antonia Munar i Riutort, cuando dimitió de todos sus cargos institucionales, fallecía Ticho Brahe. Agonizante, el astrónomo verbalizó ante aquellos que se encontraban junto a su lecho doliente, la preocupación que le embargaba en aquel postrero instante: haber vivido en vano.
    Ambos, emprendieron a esa edad su particular travesía en el desierto. En el caso del danés, ésta concluyó tras dos largos y delirantes meses de agonía, pero en el de la exalcaldesa de Costitx, no hizo entonces más que empezar. Como preludio de lo que todavía parece aguardarle, el magistrado que presidió el primer juicio en su contra, ya ha dictado sentencia condenándola a un lustro de cárcel por una pieza separada del caso matriz que, por lo pronto, no ha dejado pasar la oportunidad de endosarle la obligada factura.
    Pero la cosa no acaba aquí. No es un presentimiento, sino más bien la incuestionable demostración de que la justicia funciona muy bien en este país, a pesar de los muchos imponderables que la distraen, ralentizándola en el mejor de los casos. Confiemos, pues, que la diligencia exhibida por los tribunales, lo sea igualmente en las causas pendientes, no sólo de la expresidenta sino del resto de personajes ilustres que últimamente han pisado los tribunales de Palma.
    Ignoro hasta qué punto una noticia como esta, en la que se constata como digo la buena salud de uno de los pilares de nuestro estado de derecho, debería embargarme de satisfacción, pero la realidad es que no puedo sentir otra cosa más que congoja. No sé muy bien por qué, pero me entristece comprobar que ni la inteligencia está exenta de cometer despropósitos e indignos errores de bulto, más propios de un necio iletrado y gañán que de toda una doctora en derecho, cuyos logros alcanzados durante una vida de esfuerzo y tesón en una sociedad tan machista como la nuestra, han dejado de pronto de tener valor.
     
    Francisco J. Caparrós

     

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