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Matías Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

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Este blog recopila todos los artículos que publico en Diario de Mallorca


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  • 24
    Julio
    2013

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    Videojuegos asesinos

    Los videojuegos no matan, lamentamos la decepción de sus usuarios al recibir esta confirmación gratuita. Para algunos puede suponer el final de una relación entrañable. En el último asesinato juvenil de Mallorca, ha aparecido el repertorio habitual de tecnoartefactos bélicos y de muertos vivientes. Estados Unidos ya vivió un "apocalipsis zombi", por la concatenación en breves días de truculentos crímenes que incluían la degustación del cerebro de las víctimas. El noruego Breivik se entrenaba a diario con World of Warcraft, antes de acribillar a 77 personas. El asesino confeso mallorquín prefería Call of Duty, antes de declarar que matar en la vida real es más difícil que a través de una pantalla.

    Pretender que horas de práctica con la videoconsola no modifican el cableado cerebral, equivale a defender que toneladas de nicotina respetarán los alveolos pulmonares. La confusión de los mundos virtual y real ha alcanzado a la filosofía bélica en los drones, donde se aprieta el gatillo a miles de kilómetros, con la pantalla consagrando la ambigüedad del fatal desenlace. Sin embargo, la asociación periodística inmediata de un asesino con sus videojuegos no suele transmitirse a un emparentamiento con su coche, dada la sumisión a los fabricantes.

    La hipersensibilidad acabará con el planeta, pero el Supremo norteamericano ha calificado de "problema social" a los videojuegos violentos, al tiempo que rechazaba cualquier intento de prohibirlos en aras de la libertad de expresión. Por lo menos, las pasiones tecnológicas han sustituido a la caza como la afición electiva de los grandes criminales. Por si un cazador no tuviera bastantes problemas mentales preguntándose por qué necesita perseguir armado a un conejo para realizarse, se le añadía la responsabilidad de la violencia universal a sus cartuchos. Gracias a estas distracciones, se omite la inhibición de los colegios ultramegaprivados, reacios a combatir adecuadamente los acosos físicos y cibernéticos que se prodigan en sus aulas. Al fin y al cabo, un alumno que paga esas cantidades ha de ser perfecto por fuerza.

     

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