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Matías Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

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Este blog recopila todos los artículos que publico en Diario de Mallorca


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  • 07
    Julio
    2014

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    Víctimas millonarias

    Adivine en qué se parecen Urdangarin, Calatrava y Bauzá. En primer lugar, todos ellos han sido beneficiarios de millones de euros de los contribuyentes de Balears, por gentileza de un Govern que nunca nos consultó sobre la necesidad y magnitud del desembolso. Concretando, el yerno y cuñado de Reyes ingresó dos millones y medio de euros por descubrir que el deporte es importante para el turismo o viceversa. El ingeniero se embolsó un millón y medio por una ridícula maqueta operística, que cualquier niño bien educado arrojaría a la cara del adulto que se atreviera a obsequiársela. En fin, el Govern Bauzá habrá abonado cuatro millones de euros a la Farmacia Bauzá al final de la legislatura, lo cual convierte al titular de ambos en el político mejor pagado de la historia de España.

    Un observador desapasionado imaginaría que los perceptores de tales cifras astronómicas celebrarían su suerte, y homenajearían a sus donantes. Al contrario, el segundo nexo entre Urdangarin, Calatrava y Bauzá consiste en que se consideran unas víctimas. El duque de Palma detalla el "injusto empobrecimiento" que quiere infligirle la ciudadanía al examinar sus facturas. El arquitecto lamenta el daño a su menguado prestigio, por la investigación judicial de sus maquetas pueriles. El farmacéutico tilda de "barriobajeros" a quienes han "mancillado" su honor inmarcesible por solicitar inútilmente que se le aplique la ley.

    Tras quedarse con nuestro dinero, insisten en apropiarse de nuestro agradecimiento. Hemos de pedirles perdón. Ni siquiera eran pobres de partida, ya peinaban privilegios antes de cobrarnos sumas estratosféricas por sus discutibles servicios. La desfachatez de los damnificados artificiales choca con los manifiestos simultáneos de Irene Villa y Eduardo Madina, que se niegan a encasillarse en su indiscutible condición de víctimas. Nos negamos a emparentar con los restantes protagonistas de este carísimo artículo. Reservaremos la compasión que solicita el trío tan aprovechado para la inflación de causas nobles que se disputan nuestro afecto.

     

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