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Blog Al azar - Matías Vallés

Matías Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

Sobre este blog de Mallorca

Este blog recopila todos los artículos que publico en Diario de Mallorca


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  • 21
    Junio
    2012

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    Veinte años después

    Esta sección cumple veinte años ininterrumpidos. Nació sin un plan concreto, y ha ejecutado a la perfección su falta de objetivos. Pese a su vocación genérica de cambiar el mundo, por fortuna no ha torcido ni el corazón de una de sus habitantes. Ha escrito más de tres mil artículos que podrían resumirse perfectamente en uno solo, y tampoco está claro que valiera la pena leerlo. A menudo, al lector le costaba discernir la orientación de una columna, y al autor todavía más. Ha cumplimentado el despotismo sin ilustraciones de “todo para el pueblo, pero contra el pueblo”.
    El veinte aniversario ha pasado sin pena ni gloria, si descontamos los hundimientos de Grecia y España. La palabra más repetida en esta columna ha sido Mallorca, que sigue ahí, machacona, intransigente, inescapable, henchida de huecos, a medio destruir, sin más identidad que un aeropuerto rodeado de playas. El escenario ideal para esta miscelánea, lástima de paisajista. La sección aquí presente ha albergado el único artículo que se recuerda contra un cometa, el Hyakutake de infausta memoria. Fue una extravagancia entre piezas que jamás han perforado la Vía de Cintura, por lo que componen una masa combustible, tóxica, radiactiva, adocenada y burguesa.
    Han sido necesarias tres mil entregas para compendiar la mayoría de vicios del autor, y probablemente se han quedado cortas. Al azar nació cuando la contraportada era una página pobre, el desván donde se amontonaban los enseres que rechazaban las secciones patilludas, y que la ortodoxia se negaba a calificar de periodismo. Este reflejo clasista suena hoy extraño, porque la frivolidad ha inundado todas las páginas y minutos de la actualidad. Por no pecar de modestos, tal vez hemos necesitado dos décadas para demostrar que la única diferencia entre los políticos locales radica en el estado de ánimo de su retratista. Veinte años equivale a una sentencia de muerte para cualquier actividad, pero hasta aquí hemos llegado. Gracias por seguir al otro lado, aunque ni vosotros ni yo seamos los mismos. Y mañana más.
     

     

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