Blog 
Al azar
RSS - Blog de Matías Vallés

El autor

Blog Al azar - Matías Vallés

Matías Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

Sobre este blog de Mallorca

Este blog recopila todos los artículos que publico en Diario de Mallorca


Archivo

  • 14
    Junio
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Queremos ser alemanes

    No despertaremos de sus sueños a los partidarios de la independencia de Balears, pero aquí nos limitaremos a sugerir un cambio de dependencia. España no aceptaría de buen grado la emancipación de esta comunidad –en el caso de que su desinterés le permitiera advertirla–, pero su hostilidad se centra en que pudiéramos demostrar nuestra superioridad en solitario. Si se plantea únicamente un traspaso, sería fácil convencer a Rajoy de que nos deja en buenas manos, en el regazo amoroso de Angela Merkel. La germanización jurídica de Mallorca podría figurar entre las contrapartidas ocultas del rescate financiero. Mejor entregar Balears que Las Meninas, opinarán juiciosamente desde Madrid.
    Pasarse a los alemanes supone un excelente negocio. Con fecha del sábado del rescate, Madrid empezará a recibir órdenes – “recomendaciones”, en la jerga de Guindos– de Alemania. A saber, los españoles tendrán que escucharnos al fin, por la cuenta que les trae. Además, la incorporación de Mallorca a Berlín será menos tortuosa que la unificación con la República Democrática Alemana. Los teutones ya controlaban antes del rescate una tercera parte del territorio, una quinta parte de las viviendas y porciones similares del producto interior bruto.
    Quede claro que no queremos ser europeos, sólo queremos ser alemanes. Ya lo somos, de hecho. Un dominio de ultramar, como la Martinica francesa. Y tampoco hará falta que los alemanes nos reciban con los brazos abiertos, porque ya están aquí. El ministro de Asuntos Exteriores compró una casa en Son Vida, que equivale a la inversión inmobiliaria de veinte familias mallorquinas. ¿No preferiría el excelentísimo Westerweller que su propiedad se consolidara en terreno prusiano? Y el inevitable referéndum sobre el cambio de dependencia obtendría un resultado sorprendente, si nos guiamos por los tanteos preliminares que he efectuado en mi entorno. Hasta los catalanistas se han hecho germanistas, aunque subsiste algún mallorquín díscolo que prefiere ser chino.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook