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Matías Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

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Este blog recopila todos los artículos que publico en Diario de Mallorca


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  • 12
    Abril
    2012

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    Palma tiene mala letra

    Los palmesanos no nos enamoramos ni nos apasionamos en exceso. Por tanto, difícilmente podemos inspirar amor o pasión en los bárbaros del Norte que insisten en importunarnos. Sin embargo, el logotipo con caligrafía analfabeta pagado por Cort pretende “enamorar y apasionar”. Tal vez sea lógico que lo haya ganado una empresa que ha anunciado al PP y a Durex, si bien nos asalta la duda de una posible confusión que haya traspapelado a nuestra desgraciada ciudad los verbos pensados para la solvente marca de preservativos.


    No discutiremos la oportunidad de que una ciudad embarrancada se anuncie a través del mismo equipo que ha trabajado para Costa Cruceros. El realismo sucio de la grafía evoca además la basura en las calles. Aplaudimos también los cartelones redactados en inglés, para que los nativos no sepan lo que se pierden y para aumentar la estupefacción de los prusianos. Ahora bien, incluso para un usuario de Durex puede resultar difícil asociar a Palma con la “Pasión por el submarinismo”, probablemente la única actividad que no han desarrollado los turistas con sandalias y calcetines en las fuentes de la ciudad. Y con todos los respetos para el erudito equipo de Cort, nadie habla de “gastronomía” –”gastronomy”– cuando sólo busca comida, al igual que no dices “preservativo” –”preservativy”– si puedes llamarlo “condón”.


    Cort no ha premiado jamás un diseño que no se parezca peligrosamente a otros, por lo que ahorraremos en creatividad comparada para centrarnos en el corazón que le han implantado a la ciudad. Hace sólo treinta años que Milton Glaser utilizó el mismo truco para la desalmada Nueva York. Palma, siempre en la vanguardia –”vanguardy”–. El logotipo inspira una pasión muy descuidada. Dado que todos los eslóganes recientes aportan corazones, en especial la publicidad de preservativos, cada letra podría adaptarse a una víscera cardiaca en distintas fases del infarto, retrato de la ciudad misma. Por cierto, “Palma de Mallorca” abarca quince letras. Eso no es un logotipo, es una biografía.

     

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