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Matías Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

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Este blog recopila todos los artículos que publico en Diario de Mallorca


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  • 14
    Febrero
    2012

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    No hay artículo de san Valentín

    En contra de una tradición inveterada, este 14 de febrero no habrá artículo de San Valentín. La columna anual sobre el amor se inscribía en nuestra falta de imaginación y en nuestros clásicos, junto a “Rajoy no llegará nunca a La Moncloa”, “Esta Liga es del Madrid”, “Cadena perpetua revisable para los varones con bermudas” o “Cadena perpetua no revisable para los cursis que se anudan la bufanda”. Al cantarle al amor, bien que esporádicamente, me siento partícipe en la propagación de una gran patraña. La urgencia por montar una coartada de sensibilidad no me sirve de atenuante.


    Hoy no habrá artículo de San Valentín pero, antes de interrumpir nuestra comunicación y una vez recobrada la sinceridad, ya podemos afirmar con optimismo que del amor se sale, al igual que de otras drogas químicas siempre menos perniciosas. Los mercados también han saneado la oferta sentimental. La austeridad coloca al enamoramiento entre los empeños superfluos. Quién querría tener una pareja, cuando por el mismo precio puedes conseguir un empleo, con oposición incluida. La bajísima productividad de nuestros compatriotas se debía precisamente a su proclividad a despistarse con romances. En el amor, todas las primas son de riesgo.


    El amor o “estado de imbecilidad afortunadamente transitorio” –según lo fijó Cela antes de sucumbir de modo definitivo a sus desvaríos– se ha devaluado con más precipitación que el mercado inmobiliario, y a buen seguro que por las mismas razones. Ciertamente se mantiene pujante el amor en venta –prostitución, libros de autoayuda– o en alquiler –facebook, twitter–, pero no mancillemos la dignidad de la economía con obscenidades lacrimógenas.  Nada debe distraernos de la pureza del euro y, parafraseando al gran Gordon Gekko, “si quieres un amor, cómprate un perro”. Y si quieres un artículo sobre el 14 de febrero, busca en otro rincón, porque este género no lo llevamos. No les quedó otra que situar al amor bajo la advocación de San Valentín, porque sólo un santo puede tragarse estos chismes.

     

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