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Matías Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

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Este blog recopila todos los artículos que publico en Diario de Mallorca


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  • 05
    Mayo
    2014

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    No escupir (excepto Gijón)

    Cort multará con 50 euros a quien escupa por la calle, salvo que sea familiar de Álvaro Gijón. En tal caso, se le recompensará con esa misma cantidad y el adoquín donde recaiga el salivazo será declarado Bien de Interés Cultural. Me desintereso de una ordenanza cívica que no contemple el fusilamiento sumario de los varones que circulen por la vía pública en bermudas, salvo que sean allegados del primer teniente de alcalde. Con todo, me embarga el romanticismo de saludar la normativa póstuma del reinado de Mateo Isern, que en vísperas de su defenestración ha aprendido que su cometido era mantener la ciudad limpia y silenciosa.

    En lo que a mí respecta, pueden deportar a Tombuctú a un señor que escupe por la calle, con la salvedad citada. Ahora bien, a diario me repele el gargajo gigante que se abate sobre Palma, y que se llama Palacio de Congresos. El daño que inflige este adefesio equivale a que todos los palmesanos escupieran simultáneamente en la vía pública. Claro que tampoco conviene tomarse demasiado en serio una ordenanza cívica presentada por Álvaro Gijón, que equivale a encomendarle a Blesa la redacción de un código de buenas prácticas bancarias.

    Palma es la cuarta capital más sucia de España, espanta imaginar cómo olerá la primera. El ochenta por ciento de la basura se debe a Cort, pero no saben cómo se pone Gijón si se le recrimina una conducta incorrecta a él o a sus familiares. Las medidas punitivas no corregirán el nulo sentido de comunidad, no siempre negativo, de que adolecemos los aborígenes. En cuanto al elevado monto de las sanciones a imponer a palmesanos que no se apelliden Gijón, más de un infractor preferirá sustituirlas por un castigo físico como ocurre en Singapur, donde se varea a quienes arrojan un chicle en la calle. En fin, esta noche hay coches aparcados contra los muros de la Catedral, y un edificio declarado ilegal por el Supremo desdibuja el perfil del templo. Sin embargo, Gijón votó para proteger ese atentado. Esta vez no era un pisito millonario de su familiar, sino de su jefe Bauzá.

     

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