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Matías Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

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Este blog recopila todos los artículos que publico en Diario de Mallorca


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  • 02
    Abril
    2013

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    Manifestación a domicilio

    Cederemos el uso de la palabra escrache al Papa Bergoglio. Nos referiremos menos escuetamente a las manifestaciones a domicilio. He elaborado un magistral razonamiento sobre la inviolabilidad de las residencias privadas de los políticos, de sus allegados o incluso de sus corinnas. Había revestido la argumentación con la prosa que nos ha ganado una reputación planetaria. A la casa de un gobernante sólo se va a aplaudirle y vitorearle, bastante tienen con aguantar nuestras quejas plebeyas en el dominio público. Sin embargo, a punto de volcar mi artículo en el ordenador, he reparado en que existen columnas previas bajo mi firma en las que defendía la acción directa. Si ahora mantuviera lo contrario sin pestañear, sería algo peor que un inmoral. Sería un político.

    He cometido un crimen más abyecto que la defensa teórica de las manifestaciones a domicilio. He practicado la apología del escrache, he incitado a los ciudadanos a ejecutarlo. Lo propuse como el último recurso contra la mafia del ruido, casi tan peligrosa como los políticos. Ante la acreditada inoperancia de las fuerzas del orden y de sus responsables a la hora de atajar las agresiones sonoras, no considero reprobable dirigirse a la casa del alcalde y concejales en cuestión, para colocar allí una fuente de decibelios idéntica a la que padece el barrio agraviado, y durante el tiempo estricto del castigo a los vecinos.

    La manifestación sonora a domicilio también puede dirigirse contra los dueños del establecimiento ruidoso, que jamás se encuentran en el local durante la agresión y que viven a notable distancia del mismo. En ningún caso puede hablarse de intimidación a políticos o mafiosos, tan a menudo indistinguibles. Doy por garantizada su complacencia, al dispensarles el mismo trato que ellos infligen a sus vecinos. El perfeccionamiento de los instrumentos de medida permite que el ruido sea equitativo hasta el último decibelio. Concluyo que, cuando eres  víctima de un atropello de tus autoridades, el escrache constituye una solución moderada, casi pueril.

     

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