Blog 
Al azar
RSS - Blog de Matías Vallés

El autor

Blog Al azar - Matías Vallés

Matías Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

Sobre este blog de Mallorca

Este blog recopila todos los artículos que publico en Diario de Mallorca


Archivo

  • 29
    Mayo
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Mallorca, la mejor Alemania

    Los alemanes nos enseñan a ser mallorquines. Se necesitaría una pluma peor que la mía para describir con exactitud el choque de civilizaciones en que Mallorca se halla incursa, pero aporto un ejemplo revelador. Hallábame frente a los Institutos, cuando acercáseme una pareja alemana, armada con un mapa. Se me inquirió o inquirióseme con tono conminatorio:
    –¿Vía Born?
    A sabiendas de nuestra deuda impagable con Angela Merkel, les repuse o repúseles solícito:
    –Hacia allí, todo recto.
    –No, allí Vía Roma, no Vía Born.
    –En efecto, y si siguen, llegarán al Born.
    –Nein, allí no Born.
    Nadie antes me había discutido mis orientaciones, y menos aún por triplicado. En un inciso, me siento obligado a confesar que siempre doy la dirección equivocada a los turistas que me asaltan con dudas topográficas. Me permito esta arbitrariedad porque toda Mallorca comparte el interés estético, y para que los viajeros ociosos tengan algo que contar cuando retornen a sus países bárbaros. Sin embargo, en ningún caso me hubiera atrevido a engañar a una pareja de alemanes, porque conozco a fondo la historia de este país. Colaboraba con ellos de modo altruista y me estaban tildando de ignorante. O peor, de fullero.
    Tardé unos segundos en darme cuenta de que la simpática pareja me estaba examinando. Se empleaban con tal ímpetu prusiano que, si me hubieran ordenado que me pusiera firmes, habría obedecido de inmediato. Tampoco me hubiera sorprendido que me multaran allí mismo, o que hubieran decretado mi destierro de una isla que no merezco. En fin, un alemán te enseña lo que ya sabes, pero tal vez debiéramos reevaluar a nuestros mermados vecinos españoles. Nos quieren menos, pero no son tan exigentes. Dejé a la pareja germánica a media recriminación, pero supongo que sus genes disciplinados acabaron por adaptarse a mis señas. Los alemanes siempre te acaban autorizando a que les hagas un favor.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook