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Blog Al azar - Matías Vallés

Matías Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

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Este blog recopila todos los artículos que publico en Diario de Mallorca


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  • 26
    Febrero
    2013

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    ¿Hasta dónde miente Bauzá?

    Respuesta: Ni él lo sabe. Cuando Bauzá deja de mentir, lo difícil no es encontrar la verdad inicial, sino la mentira inicial. El president tampoco puede auxiliarnos en el desenredo de la madeja. Se ha volcado en la mentira con tanta pasión, que no recuerda el último momento en que renunció a ella. La verdad no alcanza en sus labios ni el valor de una sospecha. Ha perfeccionado la mentira progresiva, en que cada falsedad engrosa el ámbito de la anterior. Sobre todo, extrae un notable rendimiento económico de la mendacidad. Ocultó sus negocios, los negó cuando fueron desvelados, intentaba desvincularse de ellos mientras sostenía que no debía hacerlo, engañaba al Parlament y al Govern hasta el último minuto sobre sus intereses, presumía simultáneamente de campeón de la transparencia. Agotador, si no fuera mentira.

    Rajoy declara que ganaría más en otro sitio. En cambio, Bauzá no podría ganar más en ningún otro sitio. Un sueldo apetitoso en el Govern con gastos pagados, la explotación de una farmacia donde cuadruplica su salario gracias a los pagos que efectúa su Govern, y sus numerosos negocios simbolizados por la vinoteca. Actividades compatibles entre ellas y con la mentira incansable del president. Ha revolucionado el arte de la falsedad, al declarar irrelevante la coherencia de las mentiras. Ha descubierto que puede pronunciar cada día una diferente, y seguir en el Govern.

    Los acólitos del PP ofenden a Bauzá, cuando atribuyen beatíficamente sus mentiras a un “error” o un “olvido”. El president considera que engañar a los ciudadanos mide los atributos de su poder, verifica su ascendencia. Un político democrático aspira a ser creído, incluso rebatido para mejorar la calidad de sus propuestas. En cambio, Bauzá está poseído por la lógica cuartelera de que las órdenes se cumplen con independencia de su racionalidad. Un fanático no aspira a que le crean, sino a que le obedezcan y le soporten aunque sepan que miente, sobre todo si saben que miente. Nada que no hayamos visto antes, y todos acaban igual.

     

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