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Matías Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

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Este blog recopila todos los artículos que publico en Diario de Mallorca


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  • 21
    Septiembre
    2012

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    El Rey no da nombres

    Cuesta decidir si la monarquía resulta más dañada por el book de la top model Letizia Ortiz entre reina de Siria y estrella hollywoodiense de serie B, o por la carta del Rey que marca su ingreso en el aguerrido periodismo ciudadano. La Zarzuela puede disculparse alegando que no quería desentonar del nivel de los textos que publicamos en internet. Sin embargo, ni la adaptación al medio justifica una papilla indigna de un jefe de Estado, por mucho que declare que estamos a punto de “arruinar el bienestar”, una entre el centenar de expresiones desafortunadas de la breve misiva.


    El análisis de un discurso del Rey debe empezar por la frecuencia de su omnipresente latiguillo “entre todos”. Dos veces, ambas en la segunda mitad, cuando ya flaqueaba la inventiva de los creadores del indigesto sermón. Entre las figuras jocosas sobresale la propuesta de actuar “remando a la vez”, de objetivo contrario al pretendido si se rema “a la vez” en sentido contrario. Por lo mismo, “la renuncia a la verdad en exclusiva” debe aclarar si hemos de renunciar a la verdad o a tenerla en exclusiva, una corrección tan sencilla en el texto más deliberado jamás publicado en internet. De postre, el empacho de fórmulas unionistas: “unidos”, “juntos”, aunando” –las tres en una sola línea de texto–, “conjunta”, “unión”, “concordia”. Y por supuesto, “entre todos”. La lectura diaria de esta carta servirá para “ahondar heridas”, otra joya.


    El Rey no había utilizado jamás la palabra “quimera”, y daremos por sentado que domina sus significados. Sin embargo, no da nombres. Se niega a señalar a Cataluña, alguien debió recordar a La Zarzuela que no se sale de la refriega de internet con los mocasines lustrosos. Asombra que el administrador de un cargo tan esencial como la jefatura del Estado rechace “escudriñar en las esencias”. En cuanto a la recuperación del valor del “mérito”, es una propuesta tal vez irónica al formularla desde un cargo hereditario. Letizia ha sido más lista, al no articular palabra en un lánguido posado que allanará su inclusión en el casting de un remake de Dinastía.

     

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