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Matías Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

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Este blog recopila todos los artículos que publico en Diario de Mallorca


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  • 15
    Enero
    2014

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    El Rey aprende a leer

    Después de cuatro décadas en el trono, el Rey ya anda. Ahora está aprendiendo a leer. La democracia se distingue de sistemas menos recomendables en su propensión a incurrir en lo cómico antes que en  lo trágico. De ahí que el estupor frente al discurso del monarca en la Pascua Militar se alivie con la carcajada ante quienes buscan excusas luminosas o gripales. Mientras los asistentes desviaban piadosamente la mirada y la ansiedad tensaba los músculos del Príncipe al borde de la contractura, los cortesanos de Madrid analizaban un texto que su autor era incapaz de pronunciar, no cabe sátira más cruel. El Jefe de Estado sufre martirio a manos de sus adictos. Sólo les faltaba proclamar que “el Rey está vestido”, único atributo indubitable de su rango.

    En una metáfora a la que un Rey debiera mostrarse especialmente sensible, la monarquía se parece al mayordomo avejentado que todos tenemos en casa, y que conservamos por mucho que intenten persuadirnos de que un iPhone sería más útil. No insistan con la fenomenal ejecutoria de las monarquías supervivientes, porque ningún país se construye hoy bajo una corona o migra a su sombra. Corresponde a las Familias Reales velar por su excepcionalidad, fenomenalmente protegida al repasar los privilegios recogidos en el auto del juez Castro. El Rey puede sacrificar su leyenda si lo cree conveniente, pero no debe imponer su decadencia a sus conciudadanos que no súbditos.

    Si un monarca no puede hablarle a su reino, que tampoco está autorizado a replicarle, se ha alcanzado la perfecta incomunicación. Juan Carlos y Cristina de Borbón tiemblan cuando han de articular una palabra más allá de ¡Hola! No hablamos desde la mojigatería. Sería incluso peligroso que los Reyes creyeran en la monarquía, Dios nos libre de los Papas demasiado devotos. El escalofrío brota porque el Rey ha dejado de ser el interlocutor con la Corona, y Letizia está en un concierto. Desde Roosevelt se juzga arbitrariamente a los estadistas por sus cien primeros días. Al Jefe de Estado español le conviene que se olviden rápidamente sus cien últimos días.

     

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