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Matías Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

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Este blog recopila todos los artículos que publico en Diario de Mallorca


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  • 23
    Diciembre
    2013

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    El GOB da de comer a los hoteleros

    Un periodista sólo debe aplaudir lo que también puede abuchear con más fuerza. Por eso felicito al Gob, un bálsamo en la cruenta guerra librada durante los últimos cuarenta años contra el paisaje mallorquín, explotado como un esclavo. Odio las ONGs, como toda persona decente, y nunca perdonaré al Estado que las haya superado en degradación. Sin embargo, incluso los internos de la Vía de Cintura admitimos que la dictadura del hormigón hubiera sido más devastadora para la isla, sin el contrapeso de un grupo cuyos logros son las únicas estampas que pueden utilizarse hoy para promocionar Mallorca. Por tanto, el Gob da de comer a los hoteleros, crea miles de puestos de trabajo y atrae a más turistas de calidad que Rafael Nadal. Sin la presión ecologista en pro de una mínima racionalidad, la industria turística se habría autodestruido hace décadas.

    De ahí que me acompañe en la felicitación el centenar de hoteleros mallorquines que se está forrando gracias a la crisis de Egipto y Turquía, desaconsejada como lugar de vacaciones debido a las manifestaciones ecologistas para preservar la plaza Taksim en Estambul. La industria hortelera jalea pues al equivalente del Gob turco. Gracias a su activismo, Mallorca se ha convertido en el destino turístico favorito de quienes preferirían veranear en otro país.

    Una vez demostrado que Mallorca tiene menos sensibilidad ecológica que Egipto o Turquía, se agiganta la imagen de un Gob que funciona contracorriente. Su prestigio ha llegado al extremo de que debían sumarse a la organización ecologista quienes hubieran deseado su aniquilación. Benditos sean los hormigoneros que lavaron su mala conciencia pagando por la protección de otras porciones de Mallorca. La inevitabilidad ha contribuido a que el romanticismo preservador se impusiera a sus rivales bien armados. Con un precio, como la infamia contra el histórico Miquel Ángel March reconocida por el propio magistrado que le juzgó. Lo mejor que puede decirse a favor del Gob es que irrita al actual Govern por encima de la oposición.

     

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